Tracción lenta

Agosto 24, 2012 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

Los vehículos de tracción animal son inexorablemente un tema de nunca acabar. En Colombia poco o nada importa lo que tiene que ver con el medio ambiente, menos con los animales. Y las políticas, en gran proporción, se esgrimen –y se gestionan- bajo preceptos que les permiten a unos pocos llenarse los bolsillos de plata y votos. Y seguro hay cosas que no dan para eso.Las carretas haladas por caballos me conmueven tanto como para no entender por qué, superada la época colonial y en plena modernidad, aún permanece vigente este tipo de ‘transporte’. Me obnubila el abuso, la sobrecarga, la mala alimentación, lo revejidos que se ven, el esfuerzo que se les nota al arrastrar con un coche destartalado, de por sí pesado, por horas. Tan inconcebible es el maltrato contra estos animales como el caos que genera su circulación, porque además de transitar con escombros y materiales peligrosos, afectan la ya congestionada movilidad.Cali no ha avanzado en el proyecto de sustituir los vehículos de tracción animal por unos motorizados, ni en establecer cooperativas de reciclaje, ni en capacitar y ofrecer alternativas laborales a los carretilleros (uno de tantos trabajos informales, asunto que amerita capítulo aparte), como lo establece el Decreto 1666 del 12 de mayo de 2010, cuyo plazo se prorrogó, con la maña de muchos, hasta enero próximo. A pocos meses del vencimiento, los caleños no conocemos un plan concreto de acción en este propósito, tampoco de qué manera se van a garantizar los derechos sociales y económicos de más de 1.500 personas (el censo no se actualiza desde 2009), o dónde se piensan albergar los caballos en sus adecuadas condiciones.El tema avanza en modo de tracción lenta y su resonancia es efímera. El debate que se llevó a cabo en el Concejo Municipal el pasado 30 de julio, con la participación del Dagma y la Secretaría de Tránsito, dejó el sinsabor de que estamos ‘crudos’. Tanto, que Gloria Hidalgo, líder de los carretilleros de Cali, dijo que hasta ahora no ha habido acercamientos ni propuestas claras. En adelante, nada más se ha sabido de los avances, si los hay, de este proyecto. Medellín ha sido la única ciudad que ha tenido un progreso interesante, pues relevó al animal por motocicletas con techo y capacidad de carga de 700 kilos. Un ejemplo que vale la pena tomar.¿Por qué asuntos como éste no son prioritarios? ¿Qué tareas quedaron después de esa discusión? ¿Qué compromisos adquirieron quienes estaban en el recinto? ¿Por qué el debate no ha tenido la resonancia que se merece? No he podido encontrar respuesta a tan básicas preguntas. Preocupa que este proyecto está lejos de ser palpable y de no cumplirse en los términos establecidos es probable que el Municipio reciba una sanción y nuestro Alcalde termine en la cárcel. ¿Se justifica?La sustitución de los vehículos de tracción animal es de vital trato para Cali y su desarrollo. El trabajo no es fácil ni inmediato, por eso llama la atención que secretarías como la de Tránsito y Salud, el Dagma, la Alcaldía y el Concejo no se pongan de acuerdo para trabajar de forma articulada. Es como si temieran apostarle a propósitos más allá del corto plazo y a contestarles a ciudadanos inquietos como yo, que piden celeridad en la solución a este problema y buscan una explicación concreta de cómo y cuándo se va a empezar a ejecutar. La inexplicable pasividad de algunos dirigentes políticos no las puede padecer toda una sociedad.

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