The Street Store

Diciembre 12, 2014 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

Pensar en la gente y diseñar experiencias que de una u otra forma mejoren las vidas de los demás o al menos les dé un sentido diferente, es quizás uno de los sentimientos más gratificantes que puedan existir. Eso lo saben muy bien Max Pazak y Kayli Levitan, dos publicistas surafricanos que crearon un interesante proyecto para el beneficio de los más desfavorecidos. Ciudad del Cabo, en donde están radicados, es una urbe que muestra al mismo tiempo la opulencia y la degradación; un lugar en donde es evidente el contraste entre barrios de lujo y hoteles siete estrellas con suburbios marginales y putrefactos. Conscientes de que muchos ciudadanos no saben cómo ayudar ni cómo lograr una diferencia positiva en la sociedad -que además no les implique poner dinero- ambos creativos idearon un interesante concepto de tienda con la intención de articular de una forma práctica a quienes quieren colaborar y a quienes más lo necesitan. Al proyecto lo llamaron The Street Store. Reciben ropa, accesorios y otros objetos que no se usen, luego cada pieza se expone en una tienda itinerante – o ‘pop-up’- y ahí las personas adquieren lo que necesiten de manera gratuita. La primera experiencia se realizó en enero de este año en Ciudad del Cabo, contó con el apoyo de The Heaven Night Shelter, una organización que hospeda a habitantes de la calle, y The Salesian Institute, que ayuda a jóvenes en situación de riesgo, y en sólo un día más de mil personas se beneficiaron. Lo que empezó como una iniciativa local, pronto trascendió todas las fronteras. Descubrieron que el mejor ‘negocio’ de esta tienda era que su modelo fuera replicado. La pobreza es una problemática internacional y en cada lugar hay gente con motivaciones afines, deseosas de transformar el entorno en el que viven. Así que valiéndose de las nuevas tecnologías y del poder de las redes sociales, Pazak y Levitan impulsan a que voluntarios se inscriban al proyecto y hagan The Street Store en sus ciudades. Es un proyecto simple, sin inversiones, con resultados significativos. En menos de un año la experiencia se ha copiado en otras ciudades de Sur África, Canadá, EE.UU., Noruega, Brasil y México, entre otras. También en Cali, con resultados maravillosos, el pasado 29 de noviembre. Un grupo de 64 voluntarios, en cabeza de Ana María Cuevas y María Juliana Ruiz, y de la mano de Yiseth Sánchez, una anónima pero valiente líder comunitaria, llevaron esta experiencia al barrio Mojica, en Aguablanca. Después de tres meses de intenso trabajo, de recibir donaciones y conseguir patrocinios, hicieron The Street Store en el Colegio Isaías Duarte Cancino. El balance logrado por este grupo de jóvenes emprendedores fue positivo: 1.374 horas; 3.600 piezas; 150 kits de aseo; 3.296 refrigerios; y 300 familias beneficiadas. Fue un día emotivo para quienes dieron y recibieron. Intervinieron una comunidad con muchas necesidades, pero con muchos más sueños, como Javier, que quiere ser presidente, o Dussán, cantante de hip hop. La jornada transcurrió tranquila, con respeto y gratitud, en medio de actividades artísticas y culturales. Aunque quienes se embarcan en proyectos como The Street Store saben que no van a generar cambios y soluciones definitivas, sí abre el espectro para saber que hay mucho por hacer, que cualquiera puede involucrarse y ayudar, y que con estas acciones, por pequeñas que parezcan, es más que posible empezar a trazar esa transformación social que está en mora de alcanzarse.

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