Reflexiones electorales

Mayo 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

Desde el principio todo fue desesperanzador. Empezando por los debates, si así se pueden llamar aquellos ‘interrogatorios’ manipulados por moderadores y periodistas que enaltecieron sus vanidades y dieron un exagerado límite de tiempo a cada respuesta. Fueron meras contestaciones y no un examen concienzudo, con aportes nuevos, productivos, serios, en los que se plantearan propuestas con un verdadero significado y se escarbaran las problemáticas más graves de este país con una discusión de fondo. Juan Gossaín afirmó “que es asqueroso el manejo que le han dado los medios a la campaña”. De acuerdo. Una vez más queda demostrado que los canales privados, en su afán de rating, se enfocan más en los aconteceres de los escándalos públicos que en ofrecer información de calidad, con contenido y argumentación, que de verdad permita orientar a la opinión pública. Muy bien por los medios independientes, que cada vez más cuentan con una mayor credibilidad.***En estas elecciones, a diferencia de las de Congreso, al menos en mi lugar de votación, no hubo controles biométricos. Pregunté a las autoridades, a los jurados, a otros votantes y nadie dio razón. Estas máquinas se instalan para contar con un recurso técnico que impida las suplantaciones, la compra de jurados, la manipulación de resultados, tantas cosas. La falta de puestos de biometría en un país como Colombia, en donde los índices de fraude electoral son altísimos, da para todo. ¿Cuáles son las verdaderas garantías que tenemos como electores? Muy infortunado que la Registraduría haya incurrido en este grave error y un desatino asegurar que fue imposible instalar toda la tecnología necesaria por falta de presupuesto.***La decisión de voto fue poco sensible a los escándalos previos a las elecciones. En vez de perjudicar a sus protagonistas, los favoreció. Eso sí, con unas cifras vergonzosas. ¿Cómo es eso de que el ganador del programa ‘Yo me llamo’ haya doblado en votos al ganador de esta primera vuelta presidencial? Eso es lo que elegimos, eso es lo que somos, un país que se vuelca con mayor interés a shows y a tragedias ajenas, así que los resultados, tanto de los candidatos como del concursante, no son para nada extraños. Como tampoco lo es el 64% de abstencionismo que hoy, por primera vez, celebro. Demuestra que el pueblo colombiano está desencantado de su nefasta situación política, de los mismos personajes atornillados al poder, de la exclusión, las trampas, el clientelismo y la corrupción. En ese sentido y en este país, donde el voto en blanco no sirve para nada y más ahora que la Registraduría afirmó que no tendrá validez en la segunda vuelta, ¿cómo no aplaudirlo? El abstencionismo en una forma de expresión democrática y, paralelo, como también es lógico, un riesgo para ella. Me pregunto, ¿cuál democracia? De más de 33 millones de personas aptas para votar, lo hicieron un poco más de 13 millones. Expone una democracia inmadura, concebida con el apoyo de una minoría, en medio de un sistema electoral poco idóneo, sin reglas claras ni serias. Cómo es posible que esos poco más de 13 millones impongan la voluntad política en adelante. Los mismos candidatos deberían reconocer que con esas cifras la democracia es ilegítima. ***Así se piense que Santos es sinónimo de paz y Zuluaga de guerra, no hay que olvidar que ambos son pupilos de Uribe. Diferentes personalidades, diferentes maneras, misma ambición. El poder da para todo. Ojalá lo que venga sean más realidades que promesas y que las palabras que construyen estas promesas no sean pisoteadas por quienes las escriben. ***Paréntesis: Cómo no resaltar los triunfos de Nairo Quintana y Rigoberto Urán en el Giro de Italia. Su esfuerzo y talento nos ponen a vibrar y nos dan lo que la política no ha podido: orgullo.

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