Red de Pesca Responsable

Marzo 20, 2015 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

Por estos días todo es verde. Lo que nos comemos, lo que nos ponemos o nos untamos en el cuerpo; con lo que limpiamos nuestras casas, con lo que las iluminamos, cómo nos movilizamos, en fin, todo es verde. Las etiquetas y los avisos -también verdes- de los productos y servicios que consumimos, nos llevan a pensar que provienen de empresas que gozan de una seriedad social y de un compromiso ecológico.Y mucho depende de nuestra misma conciencia ecológica, esa que los colombianos, en su mayoría, aun no adoptan del todo, para conocer de fondo y valorar si realmente esas prácticas ambientales se cumplen como debe ser. El greenwashing (o engaño verde), muy común en nuestro país, es un término mundialmente usado para describir a las compañías que con imágenes y textos disuaden a los clientes haciéndoles creer que sus productos y servicios son respetuosos con el medio ambiente, pero en el fondo es a la inversa.Y para muchos, entonces, lo verde se convirtió en una moda. Pregonamos de gozar de una mentalidad ambientalista, de una esencia green, sabemos que habitamos un país con una riqueza fantástica en su biodiversidad, ¿pero de verdad estamos aprovechando de manera racional todos esos recursos?El abismo entre el plato que usted pide en un restaurante frente al producto desde cuando se captura es enorme. No es raro que muchos comensales no sepan sobre la situación de cómo llegó, por ejemplo, ese pescado a su plato y que se come con tanto gusto. Quizás muy pocos hacen el ejercicio de conocer de dónde viene ese pez, si está o no en vía de extinción, si se encuentra en la talla de madurez sexual; tampoco hacen la tarea de buscar en qué parte fue atrapado, cómo fue extraído, si fue en una zona permitida y fuera de la época de veda. El mar pacífico no ha sido ajeno a la crisis oceánica mundial. En esta costa colombiana viven más de 11.000 pescadores y de ahí sale más del 70% de los recursos marinos que se consumen en el país. Pero estos recursos pesqueros, que tienen en jaque a muchas de las especies, se agotan cada día más debido a la sobreexplotación, la pesca indiscriminada, las prácticas irregulares, la contaminación. Y esto, debido a la altísima demanda de los clientes. ¿Qué tan verde es entonces? El arte de la cocina, su magia, no está en la sola presentación de un plato, sino en toda la historia detrás de cada uno de ellos. El Programa Bioredd+ de Usaid viene trabajando con las comunidades del Pacífico en estrategias de conservación y manejo de recursos pesqueros, con el propósito de fortalecer las cadenas de valor de pesca responsable mediante el trabajo conjunto entre pescadores, distribuidores, restaurantes y consumidores. Desde hace un año los propietarios de los restaurantes Pica y Welcome se sumaron a este proyecto y se encargaron de realizar el trabajo de campo con los pobladores. Ellos, con el apoyo de la Oficina de Negocios Verdes y Sostenibles del Ministerio de Ambiente, son los encargados de darle continuidad a la Red de Pesca Responsable, que se lanzó la semana pasada y busca fomentar una pesca artesanal solidaria con el medio ambiente, con un impacto social positivo y económicamente sostenible. Varias comercializadoras, cooperativas y restaurantes se han sumado a la red. El reto es aumentarla. Esta es una apuesta de país, que significa además el futuro de nuestro Pacífico. Nuestra biodiversidad es para ser cuidada y aprovechada, no explotada, de ahí que siempre que nos antojemos de un maravilloso plato de nuestra costa pacífica colombiana, exijamos el sello de www.pescaresponsable.co.

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