‘Pimp My Carroza’

Octubre 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

La basura supone un gran problema. Aunque es un tema que a todos nos afecta, uno que debiéramos asumir como parte esencial de nuestra cotidianidad, a una gran mayoría le resbala. Quizás nadie se le ocurre pensar en la cantidad de basura que produce Colombia a diario. La cifra supera las 31.000 toneladas. ¡En un día! Abrumador. Ni pensar en la porción que Cali le aporta a ese número. Difícil, casi imposible, concebir estas cifras cuando somos unas máquinas generadoras de deshechos, cuando nosotros mismos somos los encargados de atafagar con desperdicios el medio ambiente, cuando actuamos con despotismo, sin mesuras ni respetos, sin medir la magnitud de nuestras acciones. ¿Reciclaje? Poco. De eso aún no sabemos los caleños. Pero sí hay personas casi anónimas que se encargan de realizar esta labor. En silencio, todos los días, se pasean por las calles de la ciudad haciendo lo que los demás no hacen y deberían: clasificar y separar las basuras. El de los recicladores es un oficio esencial y, también en silencio, actúan como verdaderos agentes ambientales. Con la recuperación de los residuos que la sociedad produce en sus casas y oficinas, prestan un servicio vital que beneficia a todos, además de encontrar un sustento para vivir. Y en vez de reconocer la loable labor de los recicladores, su trabajo, lejos de ser valorado, es ligado a la marginalidad; y ellos, invisibilizados dentro de la misma comunidad. Muy acertado el comentario del artista y activista brasileño Thiago Mundano, quien dijo que un reciclador hace mucho más que un ministerio de medioambiente. La negligencia del gobierno de su país, sumada a la apatía del ciudadano de a pie, llevaron a este graffitero a trabajar de la mano con esta porción de la población en Sao Paulo. A través de su arte -y como una voz de protesta- se propuso visibilizar su labor, reconocerla y ensanchar el nivel de conciencia social sobre este oficio informal. Hace una década creó el proyecto Pimp My Carroça que empezó como una simple intervención para decorar y ‘engallar’ los carros de los recicladores y fue tal el impacto, que en 2012 se convirtió en un colectivo que ahora trasciende fronteras. Cali es la segunda ciudad en Colombia, con Bogotá, en acoger y replicar Pimp My Carroza. Un grupo de jóvenes, liderado por Melissa Ángel, artista plástica caleña, le ha dedicado más de seis meses a la organización y consecución de recursos para el evento, que será el 31 de octubre. Varios recicladores de la ARC del Calvario también han sido parte esencial en la estructuración del proyecto. Ese día, las carrozas pasan por una evaluación en la que se optimiza el tablado y se repara lo necesario, se pintan y luego cada reciclador, junto con el artista (elegido a través de una convocatoria de la Fundación Culata), define el mensaje que llevará plasmado. Ese día también habrá una jornada de atención médica básica para sus familias, charlas de prevención y salud, actividades culturales, peluquería.Iniciativas como Pimp My Carroza demuestran que el cambio empieza por cada uno, sin necesidad de grandes inversiones, sólo con acciones creativas que por sencillas que parezcan siempre hacen la diferencia. Maravillosa la labor de estos jóvenes que conciben el arte como una alternativa para generar cambio social en nuestra ciudad, visibilizando, sobre todo, el orgullo de los recicladores por su oficio, del que definitivamente tenemos mucho que aprenderles. ***Paréntesis: Aunque faltan pocos días, aún hay mucho por hacer. Littlebigmoney.org o Pimp My Carroza Cali en redes sociales.

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