Negocios verdes

Noviembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

En las últimas décadas y en todos los países del mundo se han presentado una serie de fenómenos ambientales de gran magnitud como consecuencia expresa del abandono y el deterioro que los humanos hemos provocado en nuestro hábitat. La desidia del hombre frente a ese entorno vital -y todo lo que nos provee- ha hecho que el estado de degradación se acentúe y, peor aún, crezca a pasos inmensos. Tenemos tanto y tanto lo desaprovechamos. Pensamos quizás que la naturaleza, por ser simplemente ella, es infinita; pero no hemos concebido que a lo largo de nuestra evolución no hemos hecho sino pisotearla, obviarla -pero explotarla-, darla por sentada. La mente y la mano ociosa y egoísta del hombre, que como mangosta sólo piensa en consumir y despilfarrar, ha derivado suelos erosionados, aguas tóxicas, aires contaminados. Y así, estamos más cerca que lejos de perder todos aquellos recursos naturales no renovables, indispensables para nuestra existencia. Si la dinámica actual de producción y consumo no cambia y la población continúa aumentando, en 50 años vamos a necesitar el equivalente a dos planetas tierra. Eso lo prevé el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) en uno de sus informes. Aunque algo tarde, las advertencias que ambientalistas hicieron años atrás empiezan a calar. Se va comprendiendo la importancia de vislumbrar y cuidar el futuro. Se empieza también a crear conciencia sobre el compromiso en responsabilidad social de las diferentes empresas y poco a poco éstas han entendido que sus actividades comerciales no pueden ir en contravía de los recursos naturales de sus países. De ahí que se hable cada vez con más insistencia sobre la consolidación de una economía volcada a lo ambiental, una que busca crear productos y servicios a través de prácticas sostenibles de producción y comercialización que, al tiempo, benefician a las comunidades que dependen de ellos y abren paso al mercado internacional. Ése es el llamado Mercado o Economía Verde. Y Colombia le ha apostado fuerte. Dentro de las prioridades del Gobierno está el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y es incluso reconocido como uno de los países líderes en la generación de políticas en Biocomercio. Bioexpo Colombia es un espacio para conocer los negocios verdes y sostenibles que con gran éxito se están produciendo en el país. La versión número seis de esta feria, que terminó la semana pasada en Bogotá, demostró que es posible tener una relación amigable entre el progreso, la tecnología y la naturaleza, además de exponer el potencial que tenemos en esta materia. Vale resaltar que dos caleños fueron claves en su realización: Mauricio Mira y José Manuel Díaz, uno jefe de la Oficina de Negocios Verdes y Sostenibles de Minambiente, el otro integrante del comité técnico de la feria. Qué bueno que estas prácticas se repliquen cada vez más y sirvan para asumir los negocios verdes como una forma de progreso esencial y definitiva. Aunque los retos para Colombia aún siguen siendo grandes y ambiciosos, las oportunidades están todas dadas. ***Paréntesis: Me han informado que la vacuna Tetraxim o Penta Acelular, que se le aplica a niños de cinco años y es indispensable para prevenir la difteria, la tos ferina, el tétano, la poliomielitis y la influenza, está agotada hace más de seis meses en Cali, sin una razón clara de cuándo estará disponible. Grave denuncia que merece una investigación seria y una pronta respuesta por parte de las entidades de salud. Su negligencia está poniendo en riesgo la vida de estos menores.

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