Mercado verde

Diciembre 13, 2013 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

Somos privilegiados quienes vivimos en un país tan diverso como Colombia. Contamos con más de 53 millones de hectáreas en bosques naturales y 1 millón en aguas continentales, también albergamos casi el 10% de la flora y fauna mundial. Estamos abrazados de vida pura. Tenemos tanto que poco lo aprovechamos. Inconcebible que nos hagamos llamar el animal más racional y predominante sobre la tierra, cuando la evolución hasta la civilización actual del hombre ha pasado por encima de la naturaleza que nos rodea. La mente y la mano ociosa y egoísta del hombre, que no piensa sino en consumir y despilfarrar, ha dado como resultado suelos erosionados, aguas tóxicas, aires contaminados y, así, infinidad de carencias y enfermedades.Si bien los pasos de Colombia en temas medioambientales se han dado con tropiezos y de forma lenta, con el tiempo y por fortuna se ha ido entendiendo más que las actividades comerciales del país no pueden ir en contravía de sus recursos naturales. Existen grandes posibilidades para lograr un mejor aprovechamiento de éstos a través de prácticas sostenibles de producción, transformación y comercialización, que además de beneficiar a las comunidades que dependen de ellos, se abren paso al mercado internacional, De eso se trata el Biocomercio -o mercado verde-, en el que nuevos emprendedores, empresas públicas y privadas han encontrado una nueva forma de generar progreso, incluyéndola como eje trascendental en sus planes de competitividad.En 1999, Colombia fue el primer país del mundo en implementar el Programa Nacional de Biocomercio, apoyando también a países de la Comunidad Andina en la generación de programas nacionales de este tipo de comercio. Se están generando grandes avances, que le han significado al país ganancias por más de 30 millones de dólares. Algunos de estos casos vienen de frutas y mieles para la producción de bebidas, fique para la realización de empaques, esencias naturales para la industria cosmética, plantas medicinales, ecoturismo (las reservas naturales tuvieron más de un millón de visitas el último año), en fin. Somos una potencia enorme en el tema y los ojos del mundo están puestos en nuestra imponente naturaleza, pues de su futuro no sólo dependemos nosotros, sino muchos países extranjeros. En Holanda, por ejemplo, saben a ciencia cierta que cada hectárea de selva talada en Colombia, significa para ellos un centímetro más en el nivel de sus aguas.Los casos anteriores, así como otros modelos implementados en más de 180 países, se están presentando en el Segundo Congreso Mundial de Biocomercio, que organiza la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, con la intención de nutrirse de las experiencias de las diferentes regiones y encontrar nuevas maneras de lograr que el mercado verde logre más adeptos y pueda aplicarse de una forma más constante, solidaria y justa. La sesión que dio apertura al simposio el pasado miércoles (termina hoy) en el Palacio de las Naciones en Ginebra, Suiza, fue liderada y presidida por José Manuel Díaz, representante de la oficina de Negocios Verdes del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Vale resaltar la labor de este joven ingeniero caleño, quien debatió con representantes de Rusia, Perú y Japón temas sobre la creación de un entorno para la generación de políticas en Biocomercio, ratificando a Colombia como uno de los países líderes en prácticas, productos y servicios que surgen de este concepto. Aplausos para él.Qué bueno que estas prácticas se repliquen cada vez más y sirvan para asumir el mercado verde como una nueva y definitiva forma de progreso. Las oportunidades están presentes y los retos para Colombia son grandes, así que seremos nosotros los llamados a marcar una pauta tanto en la producción como en el consumo responsable.

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