Ficción, realidad e intimidad

Noviembre 05, 2010 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

Una de las funciones principales de la televisión es entretener. De eso no hay duda. Y que los canales privados busquen fórmulas ‘picantes’ y novedosas para ello tampoco es un secreto. Este es el caso de ‘Protagonistas de Nuestra Tele’, un programa cuyo polémico formato ha sido tan bien recibido que se ha convertido en todo un fenómeno en Colombia. Este reality consiste en mostrar el día a día de un grupo de 14 personas que, enclaustradas en una casa-estudio, sin contacto con el mundo exterior y rodeados 24/7 por cámaras, compiten por convertirse en los nuevos actores de la pantalla nacional. Pero todo resulta predecible cuando reencauchan estrategias, pues en su cuarta temporada vemos más de lo mismo y con mayor fuerza la audiencia no objeta la verdadera esencia del programa: la búsqueda de talento. ¿Hasta dónde ese afán por alcanzar más rating, regidos bajo el criterio de la racionalidad económica que ello supone, permite que se adecúen ciertas acciones y se cruce el límite de la intimidad? A simple vista se trata de un juego, pero las expectativas de los realizadores, tal vez de manera involuntaria (¿?), lo que realmente ponen en juego es la individualidad de los concursantes a través de una privacidad cada vez más evanescente.Aunque los jurados fueron ácidos y estrictos durante las audiciones, marcando con conocimiento de causa los lineamientos que se requieren para brillar en la actuación, y que los profesores con que cuentan los competidores son los más reconocidos del país, el resultado del programa va en total contravía. Sin desconocer lo entretenido que es, el enfoque de este programa se esgrime bajo los parámetros de la intriga y el conflicto. Me tomé el tiempo de analizar a conciencia uno de sus capítulos y más del 70% está dedicado -¿o editado?- a este tipo de circunstancias. Da igual si el participante tiene un talento innato, si realiza sus clases a cabalidad, si es el más callado, el más conciliador o si se dedica el día entero a rezar el rosario. Protegen al que más lora da, al más hipócrita, al que utiliza el tono más intimidante, al más llorón, al que usa la palabra más soez y a la que muestra más. Amenazan a quien tiene buena actitud, al que le apuesta al trabajo en equipo, al que no se mete con nadie y, a la vez, es amigo de todos.Falta más disciplina en las clases, más horas dedicadas al perfeccionamiento de la técnica, más talleres de expresión corporal, más pruebas de talento y menos ‘cara a cara’. Las programadoras deben asumir la responsabilidad que les corresponde en la construcción de una estructura ética que rija sus contenidos.El morbo que resulta negocio para los productores es el mismo que mueve a las audiencias, a quienes les encanta esculcar en las intimidades de cada persona y manosearlas para luego convertirlas en habladurías cotidianas. Efectos de un mundo globalizado quizá. Lo relevante está en ser capaces de trazar esa línea y hacer una diferenciación clara entre ficción, realidad e intimidad.***Paréntesis: Desde un pequeño local en el barrio San Fernando, la Fundación Carlos Portela, en cabeza de su directora María Fernanda Portela, ofrece apoyo a los niños de escasos recursos enfermos de cáncer con la intención de mejorar su calidad de vida y sus expectativas de curación. Para Halloween organizó una fiesta con más de 150 pequeños de diferentes instituciones médicas de la ciudad, con quienes tuve el privilegio de celebrar y compartir toda una mañana. A pesar de sus intensos tratamientos y su constante lucha, el optimismo y la energía que irradian a través de sus sonrisas resulta contagiosa. En unas pocas horas descubrí que definitivamente la vida es mágica, que tiene mucho para ofrecernos, que hay que gozarse cada segundo de ella como viene y, lo más importante, que nunca debemos dejar de soñar.

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