Embarazosa realidad

Junio 26, 2010 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

Sí, es verdad. Son muchos los eventos en la vida que se viven y nunca entendemos a qué hora pasó todo. Pero pasó. Ésa parece ser la consigna de las protagonistas de ‘16 y embarazada’, un reality que se emite todos los jueves por MTV, reconocida cadena musical juvenil. El programa sigue minuto a minuto todo lo que sucede alrededor del embarazo -no deseado, por supuesto- de estas niñas estadounidenses, hasta el día del nacimiento. Se evidencian sus conflictos, sus temores, sus relaciones y hasta el proceso de dar a sus hijos en adopción, cuando así lo deciden o son obligadas por sus propios padres.Cada una de las historias es tan preocupante como dolorosa. Pero un capítulo en especial llamó mi atención, pues todo comenzó ‘luego de un baile’ en una fiesta con sus compañeros del colegio y a las pocas semanas ya estaba padeciendo los primeros síntomas de su gestación. Y así, sin saber en qué momento, sus protagonistas deben enfrentarse a una realidad ineludible, que requiere de todas sus energías y sacrificios. Este caso lo recuerdo cada vez que oigo hablar del ‘baile de choque’, tan mencionado por estos días en los medios del país, y que, además, me ha hecho cuestionar insistentemente acerca de cómo evolucionó mi adolescencia y si fui una niña íntegra y de valores o una ‘zanahoria’ que definitivamente perdió el tiempo aprendiendo los mejores pasos de la salsa y el merengue.Según un estudio de Profamilia, en lo que va de 2010 el número de embarazos de adolescentes en Colombia sigue en aumento, pese a los esfuerzos del Gobierno Nacional, los colegios y las entidades de salud por apostarle a campañas de prevención y planificación familiar. Una de cada tres jóvenes está o ha estado embarazada. Grave.¿Qué nombre llevaría este reality en nuestro país? Una realidad embarazosa que no demorará en ser llevada a la pantalla.Hoy los adolescentes se desvisten y se agitan con cada movimiento de este baile. Es tan sensual que lejos está de ser una expresión artística, como la mayoría de ellos lo llama. El juego consiste en rosar un cuerpo contra otro. Ese es el ‘baile de choque’, que no es más que una insinuación sexual. A tan sólo una bragueta de distancia. Que yo recuerde, a los 12 años, edad en la que inician en este baile, no existía ser más desagradable que un hombre y cualquier tipo de contacto físico no estaba levemente contemplado. ‘La Lambada’, por ejemplo, era ese ‘baile prohibido’ que a uno le tocaba ver a escondidas de los papás. El baile es impresionante, ‘deslumbra’, para qué. Cómo me encantaría mover las caderas así. Pero está claro que este tipo de comportamientos son un reflejo de un consumismo que cada vez degrada más esta sociedad. A esto, se le suma el hecho que no existe en Colombia una educación completa y responsable en el tema sexual.Me conmovió ver como, cada vez menos, entendemos que habrá tiempo para todo. El mal uso de Internet, la ausencia de comunicación y la falta de acompañamiento de los padres son tal vez algunas de las causas de que sus hijos se críen solos y terminen en conductas como estas. Y ni que hablar del papel de las emisoras y los programas juveniles, que deberán repasar mucho mejor sus líneas. Falta incidir en leyes que regulen la información que reciben y también darle espacio a la crítica. Debemos regresar a una sociedad de principios. Pero, con todo, esta situación va más allá de ser una simple cuestión moralista.

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