De la palabra a la acción

Mayo 04, 2012 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

Recibí del Secretario de Tránsito una carta referida a mi última columna, en donde relaté la tediosa experiencia que viví cuando fui a esa entidad a realizar el curso para infractores y a ponerme al día con una multa. En ella, amablemente atiende mis quejas, responde mis inquietudes, reseña lo que ha hecho hasta el momento y esgrime los planes a futuro.Tanto su carta como la llamada que días antes había recibido de una de sus funcionarias, que quiso saber las razones de mi crítica, son hechos que verdaderamente valoro, pues no son más que una demostración del carácter, del interés y del firme compromiso que tienen por Cali. Vale la pena decir que es la primera vez que un funcionario público contesta una de mis quejas -y he puesto muchas, muchísimas-, lo que verdaderamente agradezco.Como es evidente que el buen desarrollo del tránsito y la movilidad son temas fundamentales para hacer de Cali una ciudad más amable, como la que usted plantea, resulta necesario que todas esas propuestas se vean reflejadas en hechos, que las letras sean materializadas en acciones, que podamos notarlas en las calles, que sean palpables para todos los caleños. De lo contrario, todo se queda en intención.Dentro de los puntos que mencionó en la carta, propuso descentralizar los servicios de capacitación a infractores y entrega de vehículos inmovilizados y así lo hizo a partir de esta semana en Aventura Plaza. También expresó que para la sostenibilidad de los controles ampliaría el número de agentes y ubicaría más cámaras detectoras de infractores, lo que notablemente ha venido haciendo. Estos son los hechos que valen y motivan.Sin embargo, en otros apartes cuenta que se están reforzando los programas de educación vial dirigidos a escolares y jóvenes y además explica que se han emprendido acciones de educación y control en el asunto de la adecuada utilización del espacio público. Me pregunto en qué consisten o cómo se llaman estas iniciativas porque ni como conductora ni como peatona he recibido ninguna clase de instrucción o consejo de este tipo. Y al menos por los espacios en los que tránsito, que por mi trabajo me implica recorrer varios puntos de la ciudad, los mismos ‘piratas’, las mismas ‘terminalitas’, los mismos carretilleros y las mismas ventas ambulantes siguen obstruyendo el paso.Coincido con el señor Hadad en que es vital lograr que el ciudadano cumpla con las normas básicas y que definitivamente de cada uno de nosotros depende que se cimiente una cultura de autorregulación y tolerancia. Nosotros también debemos aportar con hechos visibles. Si no, ¿cómo exigir? Pero esta comprensión e implementación de doble vía sólo se da si existen políticas educativas y de concientización en todos los sectores y estratos de la ciudad.Invito a que estas contestaciones se den no sólo desde la Secretaría de Tránsito, sino también desde otras entidades municipales cuando así sea requerido. Y no necesariamente con palabras, sino con acciones, con hechos, con cambios visibles; al final, los resultados son los que deberían medir a los funcionarios. Seguiré siendo veedora y propulsora de las nuevas políticas que desde ese cargo se promuevan y, por supuesto, de los buenos resultados que de ellas obtenga. Eso es lo que todos esperamos. Pero a la par, debo advertir que como ciudadana y como periodista continuaré transmitiendo las quejas de aquellos que sólo queremos de Cali una ciudad ejemplar.

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