Cuentos verdes II

Agosto 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

Proyectos como Suruma, el parque de fauna amazónica que está desarrollando la Fundación Zoológica de Cali en Mocoa, es sólo el inicio de una serie de planes que proyecta esta entidad, siempre en sintonía con su política de recalcar la importancia de la conservación de los animales y la educación en una conciencia ambiental.Colombia cuenta con el 21% de especies de aves en el mundo, el 17% de anfibios y el 10% de mamíferos. Es, después de Brasil, el país más rico en diversidad. Uno pensaría que en un país como Colombia se protegen, con especial cuidado, los hábitats en los que éstos animales se desenvuelven. Al fin y al cabo, de su preservación depende gozar de tan privilegiada abundancia.Pero el de la fauna silvestre es un tema indiferente para muchos, tal vez porque desconocemos su importante papel dentro del ecosistema; también porque el Gobierno, que debe cuidarlo, tampoco se esmera en capacitarse ni en actualizar la legislación para tal fin. Es por eso que la riqueza biológica de la que hablamos tiende a desaparecer.La legislación de fauna silvestre es obsoleta. Rige el Decreto 1608 de 1978, que en casi 40 años no se ha modificado ni una vez, pese a que el mundo cambió y sus condiciones así lo ameritan. Esas reglas que surgieron cuando solo la caza amenazaba la fauna, genera daño, pues limita los procesos necesarios para la protección adecuada de cada una de las especies, afectando, incluso, a aquellas nacidas en cautiverio. Lo que resulta un gran tropiezo para labores como las que ejerce María Clara Domínguez, directora del Zoológico de Cali, quien ve con preocupacion como la ausencia de leyes congruentes y de atencion, bloquea las posibilidades de que especies importantes se reproduzcan con sus congéneres en otros parques. Los permisos de entrada de algunas de ellas toman mucho tiempo e implican trámites absurdos. El Zoológico, luego de dos años de ir al Ministerio de Medio Ambiente, trajo un jaguar de Francia, que por poco es sacrificado ante la demora de los permisos. Cinco años duró el proceso de ingreso de los tapires de montaña. Tiempo en que sufren y envejecen. Nada justo.En este país de contrastes dan permisos de minería pero no de salida de fauna silvestre para su preservación. Europa apoya a Colombia en la capacitación para mantener animales y los avances han sido significativos. Además, ha invertido cerca de 200 mil euros al proyecto Tití Gris y pidieron 15 parejas de ellos para conservarlos y reproducirlos en sus mejores zoológicos, evitando su extinción, a lo que el Ministerio aún se opone.¿Negligencia o desconocimiento? Es claro que las estrategias del Estado para proteger fauna silvestre no son suficientes pero no debemos olvidar que esa no es una tarea aislada, pues implica reconsiderar el uso que nosotros mismos le damos a los recursos naturales. Siempre debemos partir de lo básico. Así podremos exigir.*** Rectificación: En mi columna del 1 de Junio dije que las discotecas ‘Favela’, ‘Valle Café’ y ‘Zambomba’ permitían sin control ni vigilancia el ingreso de menores de edad, exponiéndolos al consumo de alcohol y drogas; como me dijo mi fuente. Personas vinculadas a ‘Favela’ y ‘Zambomba’ me manifestaron que sus establecimientos cumplen con las normas, no permiten el ingreso de menores y los controles son realizados por gente capacitada, garantizando la seguridad de los visitantes. Atendiendo la información que me enviaron, rectifico mi afirmación, aclarando que no fue mi intención afectar los lugares mencionados.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad