Cuentos verdes I

Cuentos verdes I

Julio 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

La fauna en Colombia es un recurso del que mucho se habla, pero realmente poco se conoce y menos aún se protege. Por eso, es de resaltar la labor que ha realizado la Fundación Zoológica de Cali, en cabeza de María Clara Domínguez, su directora, para lograr darle un significado más trascendental a ese lugar que no sólo aloja animales. A lo largo de 30 años, la entidad se ha dedicado a convertirlo en un centro de educación para la conservación, sobre todo de fauna colombiana, en donde a través de elementos lúdicos buscan generar en los visitantes, y en especial a las nuevas generaciones, conciencia ambiental. La tarea no ha sido fácil, pero sí paciente y bien pensada. Además como entidad ambiental, que asesora a corporaciones autónomas como la CVC, CRC y Corpoamazonía, fue invitada por ésta última a construir un parque de fauna emblemática amazónica. La experiencia de convertir el Zoológico de Cali en uno de los más importantes de Suramérica le valió el reto de desarrollar todo el montaje, desde su conceptualización y planificación hasta su materialización, de lo que en un futuro será Suruma, un proyecto que vale la pena compartir. Dentro del predio del Centro Experimental Amazónico, CEA, ubicado a escasos 10 kilómetros del municipio de Mocoa, Putumayo, y en un poco más de dos hectáreas, se construye lo que será un centro de educación ambiental para la conservación y un lugar de esparcimiento y ecoturismo. La arquitectura y la decoración, toda hecha a partir de elementos naturales y evitando agredir la vegetación existente, podrá apreciarse, junto a jaguares, guacamayas, tucanes, churucos y caimanes, en los 800 metros de recorrido. En la lengua indígena witoto, Suruma significa danta, un animal representativo de la selva amazónica y por eso el nombre del parque.El concepto que viene trabajando la Fundación Zoológica de Cali gira alrededor de la estratificación del bosque y de la importancia de que sea este mismo entorno el que le enseñe al visitante los saberes de la selva y cómo, debidamente bien cuidado, se mantiene con vida. “No podemos dominar la naturaleza más que obedeciéndola”, decía el filósofo inglés Francis Bacon. Y para obedecerla hay que conocerla, vivirla, entenderla y casi comunicarse con ella, que es exactamente lo que busca Suruma.Es un privilegio que se cuente con un parque de estas características en Mocoa, una ciudad maravillosa en un departamento próspero con respecto a recursos naturales, cuenta María Clara, pero a la vez un territorio un tanto desconocido, que poco buscan los paseadores, quizá porque ha sido castigado en cuestiones de seguridad.Así pues, el parque, a la par de generar conciencia ambiental y ser parte del arraigo cultural de la región, busca convertirse en destino obligado de propios y extranjeros. Aunque falta poco para que La Fundación Zoológica de Cali le entregue a Corpoamazonía la primera de dos fases, el proyecto ya ha dado de qué hablar y ha puesto, al menos sobre el radar, lugares como la Cascada de Hornoyaco, el Río Rumiyaco, el Charco del Fin del Mundo y la Serranía de Churumbela, entre otros. Un aplauso.***Rectificación: En mi columna del 1 de Junio, afirmé que las discotecas ‘Favela’, ‘Valle Café’ y ‘Zambomba’ permitían, sin control ni vigilancia alguna, el ingreso de menores de edad a estos lugares, exponiendo así a los jóvenes al consumo temprano de alcohol y drogas; tal y como me lo atestiguó mi fuente. Personas vinculadas a ‘Favela’ y ‘Zambomba’ me contactaron para manifestarme que sus establecimientos cumplen con todas las normas de seguridad, no permiten el ingreso de menores de edad, los controles son realizados por gente capacitada y cuentan además con apoyos visuales, con el fin de garantizar la integridad de quienes visitan estos espacios. Por ello, y atendiendo la información que me fue enviada, rectifico la afirmación realizada en contra de los establecimientos anteriores.

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