¿Cuántos más?

Junio 12, 2015 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

A Alberto le dispararon justo enfrente de su casa. No estaba persiguiendo a nadie, tampoco nadie lo seguía, sólo estaba ahí, en el andén, charlando con un grupo de amigos, como lo hacía cada tarde después de clase. No hubo tiempo de nada antes de que cayera tendido al piso. Un tipo pasó en una moto y no le propinó uno, sino varios disparos en el hombro. Por fortuna con vida, aunque sin poder caminar, llegó a la clínica, en donde descubrieron que las balas le habían comprometido seriamente la médula. El hecho sucedió en el barrio Las Orquídeas, en el Distrito de Aguablanca, hace dos meses y unas semanas más. La historia me la contó la madre de Alberto, doña Amparo, por casualidad. Fue también un día cualquiera, cuando iba con mi madre, que la vimos caminar y, sin saber por qué, nos detuvimos para ofrecernos a acercarla hasta algún punto. Iba precisamente para la clínica a visitar a su hijo. En ese corto trayecto nos contó que lo habían confundido con otro joven, con uno al parecer idéntico a él que el único delito que cometió fue traspasar una frontera invisible. También nos dijo que días después del intento de homicidio le mandaron la razón de que el tipo se disculpaba por el error. De él sólo sabe que tiene 16 años, la misma edad de Alberto, que lleva más de 20 muertos a sus espaldas, la misma cantidad de demandas, que los vecinos prefieren no hacer o decir nada y que las autoridades le tienen pavor. Luego se despidió con la tranquilidad de saberse una madre fuerte, verraca, que a través de su trabajo ha logrado sacar adelante a sus cuatro hijos y mantenerlos alejados de los malos pasos. Y así ha sido. Por lo demás, es consciente de que hacerle el quite a la muerte se convirtió en parte de su cotidianidad. Como la de Alberto, son incontables las historias que sobrevienen a diario en varias comunas de Cali. En poco tiempo, el conflicto entre pandillas y fronteras invisibles se ha multiplicado entre los barrios marginales y hoy son uno de los principales factores de muertes violentas en la ciudad. Sus consecuencias no hacen sino ahondar las problemáticas sociales que ya existen y cuya génesis es centenaria. Una realidad, crudísima, que no ha podido ser superada. Territorios cercados por la miseria y el abandono municipal. Allí la gente vive entre la normalidad de la muerte, a pesar de que aún intenta dominar el temor. ¿Qué está haciendo concretamente el Municipio para hacerle frente a una problemática que sigue engrosándose? ¿De qué manera está fortaleciendo la justicia para garantizar los derechos de sus habitantes? ¿Cómo está promoviendo y dinamizando la atención integral de niños y jóvenes en condición de vulnerabilidad? ¿Cómo le está apostando a que sean productivos, generen fuentes económicas alternas a la criminalidad, regresen al colegio y ocupen su tiempo libre? Es verdad que las propuestas siguen sobre la mesa -administración tras administración-, todas se estudian y se discuten, pero en Cali, de no cambiar y acelerar sus estrategias, estará muy lejos de alcanzar un verdadero proyecto de paz. ¿Cuáles son las propuestas y compromisos de los candidatos a la Alcaldía en esta materia?***Paréntesis: En los próximos días, después de varias cirugías, reconstrucciones y terapias de rehabilitación, sale Alberto de la clínica. Regresa de nuevo a su casa, a su colegio y a las calles de su barrio, consciente de que se desenvuelve en una realidad que le implica seguirle haciendo el quite a la muerte. ¿Cuántos más?

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad