Ciudad limpia

Ciudad limpia

Octubre 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

En contravía a la recuperación del espacio público y al reverdecimiento de zonas verdes, por las que, por fortuna, ha luchado y logrado el actual Gobierno Municipal, va el tema del desmonte de los afiches, pendones y pancartas de todo tipo que, junto con la desorbitante publicidad, alimentan la contaminación visual y deslucen la ciudad. ¿Qué ha pasado con su limpieza y por qué, con todas las disposiciones legales a la mano, no se han impartido las debidas sanciones?Está demostrado que el abandono de los espacios públicos es uno de tantos factores que abren la puerta a un ambiente de inseguridad y violencia. Si una comunidad muestra signos de descuido, suciedad, desorden, y eso parece no importarle nadie, entonces ahí se genera el delito. La impunidad es su mejor aliado. Incluso, diferentes teorías, como la de ‘Las ventanas rotas’ (Philip Zimpardo, James Q. Wilson, George Kelling), por nombrar una, bien lo desarrollan.Ante la importancia de esas acciones mínimas, para muchos ridículas e innecesarias, pero básicas para el progreso de la ciudad, así como para la confiabilidad de sus instituciones y dirigentes, junto con mi amigo y colega Miky Calero venimos pidiendo el retiro de la basura colgada y empapelada en puentes, postes, fachadas y árboles. Desde que pasaron las elecciones atípicas, cada semana, desde el programa radial ‘Oye Cali’, rechazamos el irrespeto al espacio urbano y exigimos una explicación de por qué no se ha aplicado la ley. No ha habido una respuesta concreta y las responsabilidades las balotean. La regulación de la publicidad política de los últimos comicios fue clara en la Resolución del 25 de mayo de 2012. Determina, entre otros acápites, que sólo se permiten 25 afiches por candidato (¿25 por metro cuadrado?); que ninguna pieza podrá ubicarse en “en especies arbóreas, postes de apoyo a las redes eléctricas y telefónicas, puentes, corredores del MÍO y cualquier estructura de propiedad del Estado”; que no podrá obstaculizar señales viales ni nomenclaturas; y que los representantes de las campañas deben retirarla 48 horas después de la jornada. Ninguno de los tres candidatos ha cumplido con esta Resolución. No la leyeron, no conocen el Ordenamiento Urbanístico o no respetan a quienes con su voto apostaron a la representación de una verdadera transformación. Ninguno, tampoco, ha hecho valer sus promesas en este asunto. Durante un almuerzo para presentar su proyecto político, el señor Ubeimar Delgado demostró especial interés en la importancia de cumplir con el desmonte de su propaganda luego de las elecciones, como parte de su compromiso. ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? Su imagen, señor Gobernador, sigue ahí.Ante este panorama, vale la pena resaltar métodos como la Ley Ciudad Limpia en Sao Paulo, que desde 2007 prohíbe –y cobra multas hasta por ocho millones de dólares- la exposición de anuncios publicitarios en zonas urbanas, con el objetivo de disminuir la contaminación visual, agilizar la movilidad vehicular, preservar la memoria cultural e histórica y asegurar el fácil acceso al espacio público. Con respecto a la publicidad electoral, el Ayuntamiento Local les exige a los partidos políticos que busquen medios de publicidades menos contaminantes para la vista y para la higiene de la ciudad. Hoy, la ciudad brasileña está más limpia y respira mejor.Mientras se logra llegar a un ideal ambiental como éste, por ahora utópico para Cali, los ciudadanos queremos saber realmente por qué la Secretaría de Gobierno no ha hecho los desmontes respectivos, cobrado las multas o remitido estos casos al Consejo Nacional Electoral.

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