Chao Racismo

Julio 13, 2012 - 12:00 a.m. Por: Laura Posada

No se puede desconocer que el racismo sigue vigente, casi con la misma saña, en nuestra sociedad. No hemos entendido que más que el hambre, es el racismo el problema que más agobia al planeta. De manera consciente o no, todos de alguna manera lo somos o lo hemos sido. Si se mira con cuidado, no son una constante los espacios incluyentes y participativos. Tal vez por eso, el tema de la discriminación preocupa cada vez más en Colombia. Pero para que este proceso de cambio se dé realmente y sea sostenible, es necesario no sólo superar los mitos que sostienen la exclusión, sino los eufemismos que la encubren.La fotografía publicada en la Revista Hola, cuya descripción me ahorro porque estoy segura la recuerdan a la minucia, generó en Ray Charrupi y Eduardo Llano -uno negro, el otro blanco, por si vale la aclaración- una indignación profunda y un hecho digno de rechazo. Ambos vieron que el error de la imagen no era la pose de las mujeres -negras y blancas-, los delantales o las bandejas; sino la reproducción de estereotipos, esos que se traducen en pensamientos y conductas que aún arraigados en la época colonial hoy demuestran visos de superioridad y minusvalía. Esos que cultural y socialmente son ‘aceptados’. Esos que se manifiestan como parte de una herencia social que no hemos del todo reconocido y que se transfiere entre generaciones.Ese rechazo llevó a estos dos hombres, junto a su equipo de trabajo, a reproducir una foto cuyo contenido irónico logró la aceptación y el replique del mensaje desde las redes sociales hasta los medios nacionales. Usaron la misma imagen, pero esta vez sólo se ven las siluetas de las cuatro protagonistas, y sobre ellas las palabras ‘Chao Racismo’ (contrariando el ‘Saludo’ de la revista). A la par de esta propuesta, ya como un colectivo legalmente constituido y como parte de la Fundación para el desarrollo de la Raza Negra, Fedepran, entablaron una demanda al director, al productor y al fotógrafo de Hola. Fueron los primeros en utilizar la Ley 1482 de 2011 (antidiscriminación), justamente promulgada semanas antes de la publicación.Pero más allá de las acciones judiciales, que seguirán interponiendo hasta que se genere conciencia, la propuesta de Ray como director general y de Eduardo como gerente de Chao Racismo va encaminada a crear una revolución mental, a la transformación cultural de las prácticas racistas y a difundir nuevos referentes que eleven el techo aspiracional de quienes han sido excluidos. En seis meses han sabido venderla como marca y ha tenido resonancia entre niños, jóvenes, autoridades y pronto empresarios, debido a que como parte de la solución proponen la inclusión como una política necesaria para posicionarse dentro del mercado, generando ingresos y contribuyendo a una mejor sociedad.¿Por qué no conocemos en Colombia un gerente de una multinacional negro? ¿O un gerente de un ingenio? ¿O un presidente de una junta directiva? ¿O un Presidente de la República? Por lo mismo que nos han hecho entender que Núñez es más importante que Benkos Biohó y que se obvió que fue el negro Alexandre Pétion pieza fundamental en la lucha independentista junto a Bolívar. Chao Racismo, por ejemplo, tiene vetado cualquier contacto con el gobierno Santos hasta que dentro de su gabinete de ministros no incluya uno negro. De entenderlo desde un principio, quizás otra hubiera sido la mirada, otra nuestra idiosincrasia y otro el nivel de atraso. De eso se trata el ‘inclussive marketing’ que plantea este colectivo. De incluir al negro, al blanco, al ateo, al devoto, al gordo, al flaco, al indígena, al homosexual en todos los procesos sociales, en todas las cadenas productivas, para que así sepan reconocerse, identificarse y proyectarse como iguales.Al final de la entrevista Ray me preguntó: “Por qué tengo que luchar para creer que Dios es blanco?” Y es verdad que no tiene por qué hacerlo.

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