Y despues de ‘Jojoy’, ¿qué?

Octubre 07, 2010 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Hace ocho días el general (r) Valencia Tovar, tal vez el único militar que sabe escribir, dijo en estas mismas páginas que ‘Jojoy’ no era un estratega sino un carnicero.Desde mi profunda candidez, pienso que lo carnicero no quita lo estratega. El fin último de la estrategia es diseñar un conjunto de tácticas que produzcan una buena carnicería; lo demás son cuentos, General. La guerra, se sabe, es la continuación de la política por peores medios, lo que ya es bastante.Si ‘Jojoy’ llegó a ser el número dos de las Farc fue exclusivamente por sus éxitos militares. Su punto más alto lo alcanzó durante la administración Samper, cuando dio golpes tan importantes como las tomas de Mitú, Miraflores, la Uribe, Patascoy, Las Delicias y el Billar. Bajo su dirección, las Farc pasaron del ataque a poblaciones a la toma de bases militares y hasta llegaron a plantar retenes de varios días en vías importantes. En suma, pasaron de la guerra de guerrillas a la guerra de posiciones, aprovechando la precaria gobernabilidad de un ‘Bojote’ acosado por las mil y una trompas del famoso ‘elefante’.Vino luego la administración Pastrana y el Caguán. “Despéjeme un municipio”, dice Antonio Caballero le confesó ‘Tirofijo’ que le pidió a Pastrana. “Toma cinco, ala”, respondió Andrés, y fue el acabose. Seguro de que ‘el fin del fin’ estaba cerca, el estado mayor de las Farc ordenó arreciar. Cuando tenían que hacer historia, hicieron más de lo mismo: barbarie y bandolerismo a gran escala.El 20 de febrero de 2002, cuando Pastrana ordenó el cese de las negociaciones, las uñas pintadas de ‘Jojoy’ teclearon en su cueva la orden fatal: “Declaramos objetivo militar a toda la clase política colombiana”. Y así fue. Cayeron Íngrid, Clara, Luis Eladio Pérez, Gloria Polanco, Jorge Eduardo Géchem, los diputados del Valle...Después vino la arremetida histórica de Uribe, las Farc tuvieron que hacer un ‘repliegue estratégico’ (recular… ¡ar!), perdieron casi todo el terreno ganado en ocho años de gobiernos timoratos, y la influencia de ‘Jojoy’ en el Secretariado bajó de manera ostensible.Por esto, cuando muere ‘Tirofijo’ el sucesor es ‘Alfonso Cano’, no ‘Jojoy’. El resto es historia. Historia y decadencia del mito ‘Jojoy’.¿Qué sigue luego de su muerte? Hace bien el Presidente en no menospreciar la capacidad militar de las Farc: en el 2002 le ocasionaron 2.116 bajas a la Fuerza Pública. En el 2009, ¡la cifra alcanzó 2.320 bajas!¿Cuál es el objetivo del estado luego de la Operación Sodoma? Gomorra, por supuesto, es decir, Cano. Y arreciar, arreciar, arreciar. Es el viejo círculo de esta guerra tan sospechosamente vieja: el que va perdiendo hace carnicerías “para llegar fortalecido a la mesa de negociaciones”. El que va ganando jura que ya está cerca “el fin del fin”, y arrecia. Así debe ser, presumo. La paz, ese pésimo negocio, puede esperar.¿Cuáles son las principales consecuencias de la muerte de ‘Jojoy’? Son por lo menos dos. Una, obvia, es el agravamiento de la crisis política y militar de las Farc. Dos, que el Congreso aprobará sin chistar los 16,2 billones de pesos que pide el Ministerio de Defensa para el 2011 (¡11,4% del presupuesto total!). Una bonita suma, sin duda; necesaria, supongo. Ojalá la inversión social sea equivalente para que no tengamos que celebrar dentro de 20 años el bombardeo al campamento del nieto de ‘Jojoy’.

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