Voto en color

Voto en color

Marzo 06, 2014 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Toma fuerza la corriente del voto en blanco. Que está cerca al 30%, dijo Semana. Que bordea el 40%, dijeron en el estreno de CM& el lunes. La cifra me sorprendió pero luego me entraron dudas sobre la seriedad de ese noticiero porque su comentarista deportivo, un experto argentino, dijo que Colombia jugaba el miércoles con Ghana. Después corrigió: “perdón, el juego es contra Costa de Marfil”, pero en realidad el rival era Túnez, selección que, por cierto, no clasificó al mundial. ¿Por qué Colombia, ranqueada como la cuarta Selección del mundo, no consiguió un rival mejor? ¿Qué hicieron todo este tiempo Pékerman y la legión de burócratas de la Federación? ¿Estarán en vigilias de oración por la rodilla de Falcao? Perdón. Vuelvo al tema. El voto en blanco nunca ha pasado del 2% en el total nacional y es probable que siga por las mismas este año porque a las señoras la política les da jartera, los señores solo rezongan en las encuestas y a los jóvenes lo que los excita es el click del mouse en las redes sociales. Haga patria, dé click en el blanco. Por esto, nuestra indignación terminará en un otoño lánguido como cualquier primavera árabe.El problema del voto en blanco, ya señalado por varios analistas, es que muerde la franja de opinión, justamente la que podría elegir buenos candidatos (Claudia López, Alfonso Prada, Robledo, Navarro, Serpa, Uribe, Paloma Valencia). Es decir, le resta votos a personas calificadas y le desbroza el camino a la moza del parapolítico, al ahijado de la Gata, al sobrino del gobernador, al Roy del pastor y al Roosvelt de Dilian. Esto en lo relativo a las elecciones parlamentarias. En las presidenciales, el voto en blanco tampoco aporta mucho. En el muy improbable caso de que esta iniciativa alcance la mayoría absoluta en la primera vuelta, quedarían eliminados Santos, Vargas, Peñalosa, Martha Lucía Ramírez, Aída Abella, Clara López y la fórmula del Centro Democrático, dos señores cuyos nombres se me escapan ahora. Después de dos meses y otros cien mil millones de pesos en tarjetones etc., el tercer hombre de la U, digamos Humberto de la Calle o el general Naranjo, barrería sin esfuerzo a la fórmula que le atraviese el mezquino CD o la mezquina izquierda.Claro que el voto en blanco no es del todo inútil. Si sobrepasa el 10%, digamos, indicaría que los colombianos están empezando a tomar conciencia política y yo sería el primero en celebrarlo. Censuran también los analistas que los partidos políticos (castos de día y lujuriosos de noche) avalaron a más de 130 candidatos de oscura reputación, y la previsible consecuencia: que el próximo Congreso será por tan sórdido como este. Los analistas tienen razón, pero olvidan un detalle importante. Este Congreso es una muestra muy representativa del pueblo colombiano, como debe ser en una democracia. Cerrarles el paso al parapolítico, al largarto, al contratista, al pastor, al chancero y al narcotraficante, sería desconocer que representan a vastos sectores de la sociedad. PD: el concejal, poeta y aforista Aldemar Ramírez está recolectando libros para dotar las bibliotecas de las escuelas rurales de Palmira. Su celular es 3154059098. PPD: ¿por qué será que las señoras más encopetadas y veteranas insisten en usar estraples, ‘bandeja’, manga sisa y corte en bies? ¿No hay un diseñador sensato, un personal shoper con sentido del ridículo, un marido franco o una amiga caritativa que las disuada de hacer semejante papelón?

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