Venezuela

Venezuela

Febrero 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Para entender la situación de Venezuela hay que hablar de chavismo ya que Maduro solo tiene diez meses en el poder y es poco o nada lo que ha influido en el día a día de los venezolanos.El chavismo está fracasando por cinco razones: la primera es Chávez mismo. Como buen caudillo, copó la escena, borró a sus ministros y no dejó un sucesor de peso. Al chavismo le pasó lo mismo que al uribismo, obligado a escoger entre Zuluaga, famoso en Pensilvania, y Trujillo, desconocido incluso en Cali.La segunda es la corrupción, una peste que alcanza cotas altas cuando los militares tienen mucho poder. Como en Colombia, donde los generales soportan presidentes, ministros, procuradores y contralores civiles, siempre y cuando no metan sus naricillas en los contratos militares.La tercera fue el distanciamiento de Chávez de los intelectuales venezolanos que lo acompañaron al principio en el diseño del Socialismo del Siglo XXI, quizá el más viable y generoso programa de gobierno en la historia de América Latina. Luego dos influyentes amigos suyos, Diosdado Cabello y Cecilia Flores de Maduro, aislaron a Chávez de los intelectuales y el coronel tuvo que pensar con los militares, una operación que, como se sabe, les cuesta.La cuarta fue el fracaso del programa de seguridad alimentaria, ideado para hacer de Venezuela una nación agrícola. El proyecto se escurrió por los sumideros de la burocracia del régimen y se estrelló contra la escasa tradición agrícola del pueblo venezolano. Buena parte de los miles de millones de dólares invertidos en este macroproyecto fueron a parar a bolsillos boliburgueses. Jirones de la otra parte pueden verse aún en los silos, los tractores, las enormes bodegas de semillas y fertilizantes, y en las faraónicas obras de infraestructura de riego, acopio y distribución, y en las casas campesinas abandonadas sin estrenar en los llanos infinitos del país.La quinta fue la creación de los “colectivos motorizados”, unos grupos paramilitares completamente innecesarios. Se ignora si la idea fue de Castro, si fue de propia inspiración o la copió de la Federación de Ganaderos de Colombia. Todo esto es trágico y solo regocija a los más viles clubmen colombianos y venezolanos, sujetos empeñados en ignorar que, pese a todo, el chavismo mejoró el nivel de vida de su pueblo e incluso el de algunos países vecinos (el milagro ecuatoriano, por ejemplo, fue posible porque Venezuela compró la deuda externa de Ecuador).Hay que recordarles a estos señores que Chávez gozó del aprecio de intelectuales como Luis Britto, Ernesto Samper, William Ospina, Eduardo Galeano, Sean Penn, Noam Chomsky o Michael Moore, y de estadistas como Ignacio Lula y José Mujica, y que a su funeral asistieron delegaciones de 55 países. Ahora, los escenarios son negros todos. Aún si Maduro sortea esta crisis, es obvio que no es el hombre capaz de corregir el rumbo de la nación y resolver sus enormes problemas: seguridad, censura, concentración de poderes, corrupción, abastecimiento, energía, combustibles… Si toma las riendas Diosdado, correrán ríos de sangre. Si el chavismo pierde el poder, el próximo presidente será Capriles o Leopoldo López, vástagos de esos clanes que ya demostraron su ineptitud durante dos siglos. Ambos son de esa casta fatal de Juan Vicente Gómez, Pérez Jiménez, Lusinchi, Herrera Campins, Carlos Andrés Pérez, los Cisneros, los Capriles, los Caldera.Pobre Venezuela. Cómo estará de mal que ya su único consuelo es la situación de Colombia.

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