Tres escritores en Comfandi

Tres escritores en Comfandi

Junio 16, 2016 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

El sábado visitó el Taller de Escritura Comfandi Juan Diego Mejía. Mejía es narrador y gestor cultural, fue secretario municipal de Cultura en la administración Fajardo y dirige actualmente la Fiesta del Libro de Medellín. Es matemático de la Nacional porque en una época pensó, embaucado por Pitágoras, seguramente, que los números eran exactos y confiables. Luego fue maestro de escuela y machetero de una plantación de banano en Urabá. En 1996 obtuvo el premio nacional de novela Colcultura (El cine era mejor que la vida). Como nueve de cada ocho escritores nacionales de primera línea, es perfectamente desconocido fuera del gremio.Su prosa tiene el número de adjetivos exactos: uno más y sería dulzona, uno menos y sería demasiado plana. Con esta herramienta construye escenarios mejores que los del cine y anima personajes como los que le gustan: seres de carne y hueso que evolucionan al correr de las páginas.Llegó puntual al Centro Cultural Comfandi, venía escoltado por Darío Henao y Jaime Galarza, habló sin vanidades ni falsas modestias y dio una clase tranquila de integridad y literatura.Veinte días antes nos había visitado Antonio Morales Riveira, la oveja negra del hogar de Próspero Morales Pradilla (Los pecados de Inés Hinojosa). Antonio es antropólogo y periodista, fue asesor de Semana, dirigió el noticiero de la mañana del Canal Capital, tiene varios premios “Simón Bolívar” en el bolsillo, entre otros lauros, y ha escrito en todas las revistas nacionales.Hablamos de periodismo, en especial de la crónica, que es su fuerte y una materia de nuestro taller porque es la arista que une dos espejos del mundo: la información y la narrativa. Hizo un balance ponderado de la Administración Petro. Nos contó, por ejemplo, que el 75% de los colegios distritales obtuvieron una calificación alta en las Pruebas Saber de 2015, pero reconoció que hubo errores gruesos en otras áreas. Hablamos de sus amores, de Katy Sáenz, antes del escándalo de los dólares en España, de la Gurisatti, cuando era de izquierda, de Jaime Garzón, por supuesto, y de los libretos de Quac. En esta parte nos ayudó Jaime Cortes Tique, profesor de literatura de Univalle y estudioso del trabajo de Morales. Jaime nos explicó que Quac fue el resultado de una suma feliz: los libretos de una mente retorcida y anarca como la de Antonio y la genialidad de un bufón irrepetible como Garzón.Dentro de ocho días tendremos en Comfandi a Roberto Burgos, una de las voces más nítidas de la narrativa Latinoamérica contemporánea. Burgos ha recibido el Premio de Poesía Jorge Gaitán Durán y el Premio de Narrativa José María Arguedas de Casa de las Américas, y fue finalista el año pasado del Premio Rómulo Gallegos por la novela La ceiba de la memoria, “una nueva expresión de la novela total”, como la definió el crítico Kevin Alexis García aludiendo a la diversidad de recursos, registros y contenidos de la obra.Asistir al conversatorio de un escritor es una experiencia valiosa porque nos brinda la oportunidad encuellarlo de manera impune. Además, podemos evaluarlo, ya no como el demiurgo que mueve los hilos de sus personajes sino como protagonista de un acto real. Pero tenerlo en el reducido círculo de un taller es todavía más estimulante por la intimidad que este tipo de escenarios brinda. El escritor se siente entre pares, se relaja, abandona ese didactismo que utiliza cuando se dirige a públicos heterogéneos, admite preguntas más personales y da respuestas más atrevidas.Sigue en Twitter @JulioCLondono

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