Sobre un sujeto viscoso

Sobre un sujeto viscoso

Junio 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Si se realizara un concurso de colombianos malucos, habría que invitar a la pastora Piraquive, Moreno de Caro, Don Berna, ‘Timochenko’, María Fernanda Cabal, Roberto Gerlein, los hermanos Moreno Rojas, Juan Carlos Martínez, La Gata, Luis Alfredo Garavito (el pedófilo) y Francisco Gómez (el exgobernador de la Guajira) y declarar fuera de concurso a Fernando Londoño Hoyos.Londoño siempre está en primera plana, y siempre por motivos ingratos. En el 2003 dijo sin rubor alguno, en su calidad de ministro de Justicia y Gobierno, que en Colombia no quedaba una sola mata de coca.En el 2004 El País le cerró la columna porque afirmó que el procurador Edgardo Maya era de las Farc, una acusación que ofendió por igual a la Procuraduría y a la guerrilla. En realidad fue una retaliación de Londoño porque Maya lo había inhabilitado por quince años por un caso de conflicto de intereses, abuso de autoridad y traición a la patria. A pesar de su investidura de ministro de Estado, Londoño intrigó para que la nación fuera condenada a pagarle $14.000 millones al consorcio italiano Recchi, una firma constructora para la que había trabajado.En 2007 una sentencia judicial le ordenó restituir a sus legítimos dueños, los empleados de Ecopetrol, los 145 millones de acciones de Invercolsa adquiridas por Londoño de manera ilegal. En mayo de 2014 Londoño escribió una columna sugiriendo que Enrique Santos estaba detrás de una conspiración para “matar a Álvaro Uribe o acribillarlo en la Comisión de Acusaciones, asesinar a Fernando Londoño para advertir a cualquier imprudente el costo de oponerse, y neutralizar a las Fuerzas Militares para desaparecerlas en el momento oportuno”.Desaparecer a las Fuerzas Militares es un suceso que no está ni en los delirios más optimistas de la cúpula del Secretariado. En cuanto a lo otro, la idea de acribillar a Uribe en la Comisión de Acusaciones, reconozco que es el mejor chiste involuntario escuchado por mis viejas orejas.El Tiempo publicó la columna y acto seguido Roberto Pombo botó al “Maluco” a la calle.La semana pasada Londoño volvió con el tema en su columna de Las2orillas, ya no para sugerir atrocidades entre líneas con su taimado estilo sino para acusar directamente a Enrique Santos de autor intelectual y al general Naranjo de coordinador del atentado que casi le cuesta la vida a Londoño en 2012.Las calumnias de Londoño han recibido el repudio unánime de periodistas, intelectuales y políticos, por infundadas y absurdas y, sobre todo, porque ofenden el honor de uno de los más notables periodistas del país. Recordemos que Enrique Santos fue el joven que se robaba la tinta de El Tiempo para alimentar las máquinas de Voz Proletaria; que publicó con Antonio Caballero, Orlando Fals Borda, Carlos Vidales y Gabo, la revista Alternativa, una publicación que denunció negociados contra el erario y atropellos a los derechos humanos cuando estas audacias no se estilaban en nuestra prensa; que se apartó de la línea editorial de El Tiempo frente al Caso 8.000 y escribió duros “contraescapes” contra Ernesto Samper, y que se fue del periódico, dando uno de los portazos más sonoros de la historia del periodismo colombiano, cuando la Casa Editorial el Tiempo cerró Cambio, justo poco después de las denuncias de la revista sobre las irregularidades en Agro Ingreso Seguro.Apuesto doble a sencillo que las2orillas no botará al “Maluco”. Alegará “tolerancia al pluralismo ideológico” o cualquier otra ternura. Los escándalos venden.

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