Sobre el origen de la materia

Octubre 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

El Premio Nobel de Física recayó en François Englert y Peter Higgs, dos de los seis físicos que predijeron la existencia del bosón Higgs, la “partícula divina”. Los que quedaron por fuera (Gerard Guralnik, Tom Kibble y Carl Hagen) han revirado con justa razón. «A Peter Higgs lo trataron como una especie de estrella de rock pero la audiencia apenas nos prestó atención al resto. Estaba claro que Higgs era el nombre dominante por el hecho de que su nombre se ha asociado al bosón», refunfuñó Hagen (el sexto hombre, Robert Brout, murió en 2011 en el más estricto e injusto anonimato). Lo cierto es que estos seis hombres, detectives de partículas de altas energías, entrevieron en 1964, a través de las brumas de 13.700 millones años de distancia, la sombra matemática de la partícula que vibró un instante en la primera milbillonésima de segundo del Big Bang, condensó la energía, inventó la materia, es decir, les dio masa y sustancia a los fermiones, trazó las leyes del cosmos y desapareció para siempre.La Academia Sueca de Ciencias eligió a Higgs y a Englert porque son los autores de los papers más completos sobre la famosa partícula. Y porque no podía premiarlos a los seis: una cláusula de los Fundación Nobel establece que solo se puede premiar a un máximo de tres personas por categoría. Como nadie ignora, el universo está hecho de fermiones (las briznas últimas de la materia) y bosones (los vehículos de las cuatro fuerzas que rigen el universo: gravitacional, nuclear débil, nuclear fuerte y electromagnetismo). Todo cuanto existe –el agua, las piedras, las estrellas, los pájaros, las flores y Sofía Vergara– es una combinación de fermiones y bosones en un orden precioso. Durante 48 años, los hombres de ciencia buscaron de manera infructuosa el crucial bosón. La cacería terminó el 4 de julio de 2012, cuando los físicos del Cern (el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares) hallaron trazas de una partícula que reunía las características del dichoso bosón: era muy pesada y tenía una vida media muy corta. En los meses siguientes, los hombres del Cern, el enorme complejo subterráneo donde se creó la web y se puso a punto la teoría electrodébil, confirmaron el hallazgo: la partícula detectada en los big bang a escala producidos por el Colisionador de Hadrones del Cern, era la esquiva partícula predicha en 1964.El bosón Higgs es clave por varias razones: a) al explicar el origen de la materia, ajusta el modelo estándar de la física. b) rehabilita al Cern del ‘oso’ cometido en 2011, cuando sus científicos anunciaron que habían descubierto neutrinos más rápidos que la luz. Nada, ni siquiera un cruce de banquero y senador, puede ser más listo que la luz. c) garantiza que buena parte de los recursos de la investigación de punta –monopolizados por las investigaciones militares, farmacéuticas y biológicas– vuelva a las arcas de los laboratorios nucleares. d) libra a los físicos de la incómoda sonrisita de los teólogos. e) y quizá la razón más importante, permite que los astrofísicos vuelvan a acariciar el sueño de la teoría total, un corpus económico que explique las relaciones entre las cuatro fuerzas del universo. Un conjunto pequeño de ecuaciones capaz de descifrar el pasado y hacer transparente el futuro.

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