¡Que entre el diablo y escoja!

Septiembre 12, 2013 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

El presente es gris, dirá usted, pero el futuro es negro, digo yo. Si no ocurre un milagro de aquí a mayo, las próximas elecciones presidenciales se las disputarán el candidato del Centro Democrático que esté suelto entonces y Juan Manuel Santos. ¡Que entre el diablo y escoja!El 9 de mayo los colombianos decidiremos en las urnas si volvemos a refundar la patria bajo la batuta del culebrero paisa, o nos subimos a las descarriladas locomotoras del gobierno. Elegir como presidente al candidato del Centro Democrático (¿por qué quitaron la terneza del ‘Puro’?) sería una bofetada a la memoria de las decenas de miles de víctimas del paramilitarismo, un regreso al periodo más oscuro de nuestra oscura historia y un premio a la administración que dinamitó la institucionalidad política, expidió siete mil títulos mineros a la topa tolondra, imploró en Washington la firma del TLC y desperdició una gran oportunidad de cambiar el curso de nuestra historia. Ah, también impulsó el agro con el célebre ‘modelo Carimagua’ y lo lubricó con las mieles del AIS. Una administración, para no seguir con este conocido prontuario, cuyo ideario moral se resume en esa frase inolvidable: “¡Voten rápido nuestros proyectos antes de que los metan a la cárcel!”. Reelegir a Juan Manuel Santos es agravar el problema de la salud, premiar al cínico cerebro de la Reforma a la Justicia, exponerse a la aparición de universidades con ánimo de lucro, seguir en la perversa senda de la economía de mercado -ese modelo que está haciendo agua incluso en los países del primer mundo- e insistir en la explotación minera, una estrategia que solo deja miseria y desastres ecológicos en los países que no tienen estructuras de enclave, como ha demostrado hasta la saciedad José Antonio Ocampo (una estructura minera de enclave es la que extrae y procesa in situ sus recursos naturales, generando industria y empleo, condición que solo el petróleo cumple aquí).Si no ocurre un milagro, en mayo asistiremos al duelo ‘Santos contra Santos’, el pintoresco contra el tahúr, la marioneta contra el gago. Sería cómico, si no fuera trágico, ver a un pueblo paupérrimo escogiendo entre dos aristócratas ambiciosos y obtusos. ¿Volverá a tener la izquierda un papayazo semejante. Lo dudo mucho. Una conjunción ‘desastral’ así sólo se da de siglo en siglo. Estos son los cálculos que están llevando a los Progresistas de Navarro Wolf a buscar un acercamiento con Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo y el Partido Verde de Enrique Peñalosa. Es una troika llamativa, sin duda alguna, máxime si tenemos en cuenta que los votos de la derecha se dividirán entre los primos Santos. Ahora, si esta tercería logra sumar a otras facciones, como el Polo, La Marcha Democrática y Mira, el partido cristiano que se ha distinguido por su disciplina y corrección, estaríamos ante una fuerza poderosa, interesante y muy opcionada.Sin embargo, me asalta un temor: si Juan Manuel Santos pierde las elecciones, corremos el riesgo de que todos esas grandes nulidades vallunas que tiene en el gabinete y en las embajadas, regresen a hacer barreradas acá. Sería el fin del fin. La cereza del pastel de Ubeimar. ¡Que entre el diablo y escoja!

VER COMENTARIOS
Columnistas