Política y prostitución

Marzo 24, 2011 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

En los últimos años han ocurrido en Colombia cuatro fenómenos partidistas absolutamente claves: dos muy buenos, la aparición del Polo y los Verdes, y dos pésimos, la toma del Congreso por la parapolítica y el triste final del conservatismo. Con el Polo logró expresión y participación política un sector que había sido brutalmente reprimido durante 30 ó más años. Con los Verdes el país volvió a sintonizarse intelectualmente con la modernidad, cosa que no hacía desde los tiempos de Alfonso López Pumarejo. Con los parapolíticos el país padeció el asco de verse reflejado en semejante espejo. Y el Partido Conservador, finalmente, logró mancillar el viejo y noble arte de la prostitución.La debacle del Polo Democrático es trágica porque era el partido que canalizaba las aspiraciones de la izquierda, que paliaba el endémico fenómeno de la exclusión y que dejó sin piso el discurso de las Farc al demostrar que sí era posible llegar al poder por el camino de la democracia. Los conservadores no dan señales de mejoría. Ni siquiera hay un amague de propósito de enmienda. La cosa es tan grave, dicen, que los senadores del PIN evitan ser vistos en público con sus colegas conservadores. No pasa un día sin que se vean involucrados en un nuevo escándalo de corrupción, y las posiciones del jefe de la colectividad, José Darío Salazar, hacen que las actitudes de Uribe, Alejandro Ordóñez y José Galat parezcan abiertamente progresistas. A los Verdes les ha faltado cohesión para administrar su enorme capital político, pero están demostrando que nada, ni siquiera el apoyo de Uribe, los puede detener. Tienen un problema: como el Gobierno se la pasa destapando los ene torcidos de la era Uribe, están perdiendo una de sus banderas centrales, la honestidad. Al Partido Liberal lo depuró su larga abstinencia de poder (¡doce años!), hecho que provocó una enorme desbandada de lacras hacia la U. Al tiempo, reencontró su vocación social. Por esto es incomprensible que Ernesto Samper afirme que “el Partido se conservatizó y giró hacia la centro derecha después del gobierno de Uribe”. A no ser que aceptemos que la ley de tierras (bandera liberal) y la ley de restauración a las víctimas (bandera del Polo respaldada por el Partido Liberal) son medidas oligarcas. Samper hace una lectura fanática del último semestre político: cree que el liberalismo “hizo la U”. En realidad fue al contrario: Santos está girando al centro, gracias a Dios. El nuevo lema del Partido Liberal es exacto: “Las ideas que gobiernan”. Yo creo que Samper, el más inteligente y el peor presidente de la historia de Colombia, desvaría. Esta lectura es un ejemplo. Otro, es su defensa suicida de la administración de Samuel Moreno.Para el país, sería magnífico que ocurrieran dos cosas: primero, que después de esta crisis salieran del Polo los hermanos Moreno y que negociaran sus diferencias Carlos Gaviria, Gilma Jiménez, Jorge Robledo, Gustavo Petro y Antonio Navarro. Es difícil pero no imposible. Reconciliaciones más complejas hemos visto en política, “el arte de lo posible”, o pragmatismo que llaman.Y segundo, que los Verdes reagrupen sus líneas. Son un partido esencial porque es el único que maneja bien los tres conceptos que cifran el futuro de la civilización: la ciudad, la ecología y la educación.

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