Párrafos notables

Enero 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Así como otros guardan cachuchas, llaveros o fidelidad, yo colecciono párrafos. Transcribo aquí algunos para acompañar el café y la mañana del jueves.«Cuida tus pensamientos porque se convierten en palabras, y tus palabras porque serán acciones, y tus acciones porque serán hábitos, y tus hábitos porque serán tu carácter, y tu carácter porque será tu destino. Nos convertimos en lo que pensamos». Margaret Thatcher (de tarde en tarde, las mentes malignas enlazan pensamientos píos).Hay una frase de Platón que vale por 40 tratados de filosofía: «El tiempo es la imagen móvil de la eternidad». No termino de entenderla pero igual me conmueve, me inmoviliza. Quizá tenía en mente los arquetipos, y signifique que una rosa es en el instante; la rosa, en la eternidad. («En este paso del artículo indeterminado al artículo determinado está la base de la filosofía platónica y el germen del espíritu de la ciencia», afirma Thomas Mann en su ensayo sobre Schopenhauer).«Pilatos hace un gesto y Jesús desaparece. Jesús hace otro gesto… ¡y Roma es el Vaticano!». JCL«Si podemos decir, con toda la simplificación que ello supone, que el XV fue un siglo italiano, que el XVI fue un siglo español, que el XVIII fue un siglo francés, que el XIX fue un siglo inglés, se diría que el XX fue un siglo alemán: el racionalismo, el marxismo, el psicoanálisis, el nihilismo y su crítica, y la teoría de la relatividad dominaron el siglo. Pocos escritores son tan hondamente representativos del siglo XX como Thomas Mann y Franz Kafka. Y todo indica que el XXI será un siglo chino». (Tomado de una columna de William Ospina).«Estados Unidos había enseñado al mundo cuál era el camino correcto en todos los campos, excepto en uno. En cuestiones intelectuales y artísticas seguía siendo una sumisa colonia europea. La arquitectura estadounidense nunca se había recuperado de la fatídica influencia que el movimiento alemán Bauhaus había ejercido durante la década de 1920. La pintura y la escultura nunca se habían recuperado de la fatídica influencia de diversos movimientos franceses de inspiración teórica, empezando por el cubismo a principios del siglo XX. En el campo musical, las innovaciones que en la misma época habían aportado George Gershwin, Aaron Copland, Duke Ellington y Ferde Grofé habían quedado eclipsadas por las abstractas fórmulas matemáticas del compositor austríaco Arnold Schoenberg. En la década de 1990, esta influencia había decaído, pero el daño ya estaba hecho. El teatro estadounidense no había superado el absurdo de Samuel Beckett, Bertolt Brecht y Luigi Pirandello». (Tom Wolfe, Periodismo canalla).«Somos una terrible mezcla de ácidos nucleicos y recuerdos, de deseos y proteínas. El siglo XX se ocupó mucho de ácidos nucleicos y proteínas. El XXI va a centrarse en los recuerdos y en los deseos. ¿Sabrá resolver estas cuestiones?». (François Jacob, El ratón, la mosca y el hombre).Repasando estos párrafos encuentro una constante: todos sintetizan largos periodos de tiempo y complejos constructos teóricos en pocas líneas. Quizá es eso lo que buscamos los impacientes: conjeturas claras y breves que nos ayuden a lidiar con antiguas ansiedades. Quizá tenía razón Borges cuando brindaba «Por la razón, que no dejará de soñar con un plano del laberinto».

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