¡Paro en las FF. AA!

Agosto 08, 2013 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

El 23 de julio llegó a mi correo, desde la cuenta de Santiago Salcedo Borrero, gerente del Ingenio Central Tumaco, un “Comunicado de los militares al pueblo de Colombia”. El texto había sido redactado al calor de la masacre de 15 militares en Arauca el 20 de julio, denunciaba el indulto a las Farc que se estaría cocinando en la Habana (“no podemos seguir enfrentando a una fuerza beligerante, según el gobierno, que será premiada con el indulto y el poder”) y convocaba a “un paro nacional de los miembros de la Fuerza Pública, el próximo 7 de agosto de 2013 a las 00.00 horas, en rechazo al abandono al cual hemos sido sometidos los soldados y policías que día a día se enfrentan con riesgo de su propia vida contra los criminales de las Farc. Patria, honor y lealtad”. ¡Paro nacional de la Fuerza Pública, Virgen Santa! A su lado, los bloqueos del Catatumbo, los mineros y los cafeteros serían un berrinche de vereda. Y, ¿quién firmaba la convocatoria? ¿El Comandante del Ejército? ¿Harold Bedoya, Santoyo, Rito Alejo, Plazas Alcid? ¿Un grupo de venerables en retiro? No, los “Militares negociados por el Estado” y el “Grupo de Artillería Santa Bárbara”, así, a secas, sin batallón ni brigada ni distrito militar, sólo una dirección postal, sin ciudad, y un celular que permanece en buzón. ¿Redactó Salcedo este burdo pasquín? No, es un hombre culto que jamás incurrirá en tantas chambonadas juntas. ¿Se lo creyó? Tampoco. Un veterano hombre de negocios que ha lidiado con todo tipo de documentos, no se traga semejante embuchao. ¿Por qué, entonces, lo difunde? Porque Salcedo es otra víctima de esa espiral de odios en que gira el país hace decenios, un vórtice de tensiones acelerado en los últimos años con la polarización introducida por el estilo pugnaz y maniqueo de Álvaro Uribe. Además, Salcedo es azucarero, gremio que vive muy agradecido con una administración que fue generosa con ellos: etanol, vista gorda con las quemas y las Cooperativas de Trabajo Asociado (hoy SAS), “Modelo Carimagua-Riopaila” para el cultivo de palma, trabas para la importación de azúcar… La gratitud de Salcedo es comprensible, pero sus campañas de desinformación y propalación de odios y sublevación de las FF. AA. son criminales. Lo incomprensible es el fervor uribista en Cali y el Valle. En las épocas más aciagas de la ciudad, Uribe respaldó a brazo partido a Apolinar Salcedo, el cieguito “avión”. Y cuando Juan Carlos Abadía se tambaleaba por su participación en política, Uribe corrió a condecorarlo (luego le retiró su apoyo, furioso porque Nohemí barrió a Arias en el Valle). Otra hazaña suya fue la feria de “adendas” que han elevado el costo de la carretera a Buenaventura en un 380% (los “adicionales” de ley no pueden superar el 50% del costo inicial de la obra). Estas adendas fueron autorizadas todas en tiempo récord por Andrés Uriel Gallego, un beato con bigotito tanguero y aspecto de malandro, el mismo que quiso dejar amarrados, en la maratónica firma de contratos del final de la administración Uribe, unos proyectos faraónicos en la Costa Atlántica, pero se le atravesó Esteban Piedrahíta, entonces Director Nacional de Planeación. ¡Pregúntenle a Esteban! P.D.: Como las listezas de Uribe en el Valle no caben en una columna, voy a pedirle al periódico una separata para su sola enumeración.

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