Marranada presidencial

Marranada presidencial

Enero 13, 2011 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

El aplazamiento indefinido de las elecciones atípicas para la Gobernación del Valle so pretexto de atender la emergencia causada por la ola invernal en el departamento, huele a carambola a tres bandas. Yo creo que esta excusa oculta una maquinación pérfida contra dos destacados líderes vallecaucanos. Me refiero a Germán Villegas y Dilian Francisca Toro, quienes, sacrificando su prestigio y el buen nombre ganado en decenios de pulcrísimo trabajo político, se habían alineado con el candidato del PIN. No hay derecho a que les hagan semejante marranada a estos adalides de la vallecaucanidad.Germán Villegas había adherido a la candidatura de Víctor Julio González. Fue una operación con tintes suicidas que sorprendió a todo el mundo. Fue como si Rodrigo Guerrero hubiera adherido a ‘La Gata’ Enilce. Pero Villegas le explicó a todo el que quiso escucharlo sus nobles razones: “Apoyo a González porque me siento en el deber de rescatar al Valle de la postración fiscal y moral en que se encuentra”. Muchos no entendieron cómo se podía rescatar nada con el candidato de Juan Carlos Abadía y Juan Carlos Martínez, pero es que muy pocos tienen la agudeza mental del doctor Villegas.El caso de Dilian Francisca es muy diferente. Parece que la señora fue asaltada en su buena fe y actuó convencida de que González no era candidato del PIN. Así se lo confesó a este diario y debemos creerle. “Yo no sabía”, dijo. Es comprensible. Lo dicho, fue asaltada en su buena fe. Se aprovecharon de su juventud, provincianismo, ingenuidad e inexperiencia política y la convencieron de que González era el candidato de un movimiento novísimo y pulquérrimo y que su candidatura estaba avalada por firmas, no por el PIN. Estoy seguro de que Dilian estaba ‘sana’ y que ni siquiera leyó la columna donde Paola Andrea Gómez comentó, en estas mismas páginas, la famosa ‘foto de Jamundí’, esa que registró el lanzamiento de la candidatura de González en un acto presidido por los Abadía (padre e hijo), el propio González y el senador Rizzetto, el desconocido que sacó una votación caudalosa en las últimas elecciones parlamentarias gracias a la intervención directa de la Providencia.También apoyaron a González Heriberto Sanabria, del Conservatismo, y Carlos Fernando Motoa, de Cambio Radical. Ignoro si actuaron movidos por la misma candidez de Dilian o por los intrincados cálculos morales de Villegas. El caso es que esta poderosa minga es una proyección perfecta, sobre el Departamento, de la unidad nacional: el PIN, un sector del Partido Conservador, La U y Cambio Radical, tirando, todos a una, en la misma dirección, como una sola fuerza, como un solo corazón, por el futuro y el rescate del Valle. Y de pronto viene el Presidente, aplaza de manera indefinida las elecciones y los deja a todos en la estacada, con el pecado y sin el género. No hay derecho. Lógicamente, los arreglos pactados para las elecciones de octubre quedan sin piso, pero ¿quién les va a devolver la honra a estos prohombres? ¿Qué va a pasar ahora? ¿Quién responde? No hay derecho, señor Presidente, a que usted les haga esta marranada a unas personas que sólo perseguían el bien del Valle a toda costa -a costa, incluso, de los últimos jirones de su reputación.

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