María y El alférez real

Diciembre 04, 2014 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Por iniciativa de la Alcaldía de Cali y con la coordinación de la Secretaría de Cultura y Turismo, adapté los textos de María y El alférez real para lectores jóvenes. El que piense que me dio nervios meterle la mano a una obra escrita por Jorge Isaacs, está en lo cierto. Las manos me temblaron como “leves briznas al viento y el azar”. El que piense que inventé un pecado nuevo modificando ligeramente estos clásicos, está equivocado. Las adaptaciones son un “pecado” viejísimo y nada original. Los clásicos han sido intervenidos para hacerlos más asequibles a lectores jóvenes, o impacientes, o refractarios a la lectura, desde mucho antes de la invención de la panela.Como bien dice Rodrigo Guerrero en la página de presentación de estas versiones, “la tradición de publicar adaptaciones juveniles de los clásicos data del Siglo XVIII. Y ha sido gracias a ellas que muchas generaciones han conocido la Divina comedia, el Quijote, El viejo y el mar, Los viajes de Gulliver, La isla del tesoro, Platero y yo o Cien años de soledad, entre muchas otras obras literarias. “Por los Caminos de Swan, circula en formato de cómic, lo mismo que Moby Dick, Gargantúa y Pantagruel, el Cid Campeador, Los miserables, etc. “Michín, El gato bandido, La pobre viejecita, El renacuajo paseador y Simón el bobito son versiones muy libres de Rafael Pombo de viejas tonadas infantiles estadunidenses. No hace mucho que Dylan Thomas reescribió La playa de Falesá, de Robert Louis Stevenson. Alessandro Baricco publicó su versión de la Iliada en el 2004 y la leyó para la Radio Italiana, y, que yo sepa, ningún griego se rasgó las vestiduras por ello”.Intervenir El alférez real es menos comprometedor porque Eustaquio Palacios fue un pedagogo y un historiador antes que un escritor de narrativa.Pero en ambos casos -María y Alférez- el proceso de intervención de los textos fue similar: cambiar por sinónimos actuales ciertos vocablos que el tiempo ha oscurecido; agilizar la narración abreviando descripciones y eliminando repeticiones, que generan monotonía y congelan la acción; actualizar la diagramación y la puntuación a las convenciones editoriales contemporáneas; introducir “ganchos” de tensión para mantener el interés del lector, y, al tiempo, respetar al máximo el estilo de los originales. Quiero que el lector de estas adaptaciones conozca no solo los argumentos sino también que tenga un contacto muy próximo con el estilo de Isaacs y Palacios.En muchos pasajes tuve que dominar mis impulsos, vencer la tentación de hacer que la bella Inés de Lara abandonara la idea de irse de monja; o que los narradores dejaran siquiera entrever algún malestar contra la infamia de la esclavitud; o que Efraín besara a María en los labios y no en la frígida frente; o que le pegara un balazo al ave negra. Seguramente los puristas, algunos admiradores de El alférez y la “sociedad mariana”, se molesten por este sacrílego trabajo, aunque no es esa nuestra intención. Solo buscamos que los jóvenes conozcan estos dos romances y, de paso, se enteren de cómo eran la vida, las costumbres y el amor en esta región hace dos siglos.Esta noche presentaré mis versiones de estas obras fundacionales de la vallecaucanidad en el Salón Oval de la Secretaría de Cultura de Cali, Calle 6 con Carrera 5 esquina, a las 7:00 pm. Los flightpage de María y El alférez estarán a disposición de los lectores en la página de la Secretaría de Cultura a partir del lunes, y próximamente en el blog NTC y en otros portales literarios de Colombia.

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