Manuel Carvajal Sinisterra

Septiembre 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Estamos en los últimos ajustes a la biografía de Manuel Carvajal Sinisterra (1916-1971). Llevamos dos años dándole. Se entrevistaron decenas de personas, se revisaron miles de folios de los archivos del biografiado y de Carvajal & Cía., prensa de medio siglo y varios anaqueles de la historia industrial y sociológica del país.La investigación estuvo a cargo de un equipo de Icesi liderado por su rector, Francisco Piedrahíta, y yo me ocupé de la redacción del libro. Y por qué tanto barullo, dirá usted. Porque Manuel se ocupó de enemil asuntos para embromar a sus biógrafos. O quizá presintió que moriría temprano…Tenía 22 años cuando murió su padre. Era el hijo mayor y tuvo que ocuparse de la educación de sus hermanos y de sus primos (porque los tíos de Manuel eran músicos o poetas) y de la dirección de la empresa. Era tan joven que en los bancos no le paraban bolas y tenía que representarlo su tío, el poeta Mario Carvajal.En 1944 (tenía 28 años) convenció a los paisas de que Cali era mejor sede que Medellín para la instalación de la planta de Cartón Colombia. Cuando fue Ministro de Minas (1950) creó la primera empresa colombiana de petróleos. Hoy, Ecopetrol es la empresa más grande del país y una de las 40 mayores petroleras del mundo. También participó en la creación de la CVC, el Oleoducto del Pacífico, la Corporación Financiera, la Andi, Fedesarrollo, la Maestría en Administración de Univalle, Industrias Puracé, Pulpapel, Los Juegos Panamericanos de Cali y el Hotel IntercontinentalEntre 1952 y 1964 presidió la Junta de la Hidroeléctrica de Calima, un proyecto que lo fascinó. Sabía de memoria las curvas de demanda de energía en Cali a lo largo del día y de la semana, los milímetros de las lluvias en la Costa Pacífica en los años 30 y 40 y los «factores de capacidad» de las mayores hidroeléctricas del planeta.Católico aterrizado, a principios de los años 60 Manuel dinamitó el proyecto de la construcción de una catedral y convenció a los caleños de invertir en obras sociales. Canalizados a través de los centros parroquiales, los dineros de la catedral se convirtieron en colegios técnicos, microempresas, cooperativas, centros de salud, canchas deportivas y comisariatos que vendían drogas, alimentos y materiales de construcción subsidiados. Estos programas alcanzaron a beneficiar a 135.000 personas, el 21% de la población de Cali. Hoy, en los Colegios Arquidiocesanos de los centros parroquiales estudian 35.000 niños.La Fundación Carvajal apadrinó cinco centros. Había sido creada en 1961 por iniciativa de Manuel, que convenció a la familia de ceder el 40% de las utilidades de Carvajal & Cía. para apalancar la Fundación. “La empresa es para que trabajemos en ella, no para que vivamos de ella”, dijo Manuel y nadie chistó.Durante los 30 años que estuvo al frente, Carvajal & Cía. pasó de ser un buen negocio valluno a una multinacional líder en innovación, fuerte en diversificación relacionada y muy generosa con empleados. Manuel era un genio del valor agregado. “Carvajal no produce papel ni cartón, es una industria de empaques; no es una impresora, procesa y difunde información”.No bailaba ni hacía deporte y le disgustaban los cómics, las mentiras y el comunismo. Adoraba las máquinas, oír música, tomarse un whisky, comer muy bien, velar por la familia, consumir productos nacionales y pilotar los domingos su avioneta Cessna. Por todo esto, y por tantos gestos y obras suyas que no cupieron aquí, gracias, Manuel.

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