Maese Guerrero

Maese Guerrero

Diciembre 24, 2015 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Rodrigo Guerrero termina su periodo con saldo en rojo en movilidad, en general, y en el MÍO en particular (el MÍO Cable es la magnífica excepción). El sistema cojea en infraestructura, cobertura, frecuencias y puntos de recarga de las tarjetas. Es un problema complejo y con muchos responsables, pero es innegable que la Administración Municipal tiene una cuota importante aquí. La tasa de homicidios bajó de 126/100.000 habitantes (2013) a 50/100.000 ahora. Es una de las reducciones más dramáticas del mundo… pero aún es muy alta. Por lo demás, no es exagerado decir que estamos ante una administración histórica. Veamos. La ciudad recuperó la soberanía administrativa y financiera, entregada por el cieguito-avión a una firma costeña, contrato que mantuvo Ospina, el alcalde ‘socialista’. Esta soberanía permitió aumentar en un 400% los recursos de libre destinación: pasaron de los $ 110.000 millones del 2012 a más de medio billón de pesos hoy, suma que recibirá, intacta, Maurice Armitage; un sólido plante para que la nueva administración continúe con la cruzada por el rescate de la ciudad. Los recursos gestionados por Guerrero ante el Gobierno Nacional superaron los conseguidos por sus tres predecesores juntos. Con la ayuda del sector privado logró pasar de dos a 17 centros de Desarrollo Infantil (Nidos), fortalecer la Red de Bibliotecas Públicas, apalancar la Estrategia TIOs y construir el Tecnocentro de Potrero Grande, un complejo de siete millones de dólares donde los jóvenes de Aguablanca ejecutan proyectos artísticos y tecnológicos autosostenibles. TIOs es un conjunto de programas que se realizan en los barrios del oriente y en la región de ladera; apuntan a desmontar “las trampas de la pobreza” por medio de apoyos al desarrollo de la primera infancia, la disminución del hambre, la inclusión social de los jóvenes, la recuperación del espacio público, la construcción de hábitats amables y sostenibles, y el diseño de estrategias de seguridad, prevención y resiliencia. En solo dos años de labores, TIOs ha beneficiado a 1,2 millones de personas, invertido $194.000 millones y llamado la atención de fundaciones internacionales y de varios países latinoamericanos. En el último año, el índice de pobreza bajo del 25 al 19 por ciento, la pobreza absoluta del 5 al 3 por ciento y el desempleo del 15 al 10,7 por ciento. La gran prioridad fue El Plan Jarrillón. Construido hace muchos años y huérfano de mantenimiento, el Jarrillón amenazaba con romperse y causar una inundación que afectaría a 900.000 caleños. Se lo reforzó con obras de ingeniería por $1,3 billones, y se han reubicado muchas de las familias asentadas allí con un programa integral de auxilio que ha entregado dos mil viviendas y acompañado a las familias con soporte psicológico y estrategias de consecución de ingresos. Pero quizá el principal legado de esta administración sea la recuperación de la confianza en lo público y del sentido de pertenencia de sus habitantes a la ciudad, como se evidenció en una encuesta publicada ayer por El País: el 59% aprueba la gestión del alcalde y el 63% está orgulloso de su ciudad. Otro legado suyo es Armitage. Sin desconocer el trabajo y la sensibilidad social de este bello marciano, hay que decir que Armitage pudo vencer rivales muy fuertes en octubre porque la gente lo identificó como un continuador de la obra de Guerrero. Por todo esto, y por mil cosas más que no caben en una columna, gracias, maese Rodrigo Guerrero.

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