Los resultados del domingo

Los resultados del domingo

Octubre 29, 2015 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

El lunes, todos salieron a cantar victoria: Cambio Radical, la U, los liberales. Pero las cuentas no son muy claras. Todos cuentan como triunfos las alcaldías y las gobernaciones alcanzadas con candidatos de coalición. Sin embargo, es claro que hay un repunte del Partido Liberal con respecto a las elecciones del 2011, y un retroceso de los conservadores.Me duele en el alma la debacle del Centro Democrático. ¿Qué se hicieron los siete millones de votos de Óscar Iván Zuluaga? Y ahora, ¿quién podrá refundarnos la patria? ¿Ábrense grietas en el pedestal del Gran Colombiano? El candidato del CD a la Gobernación de Antioquia perdió frente al cuestionado Luis Pérez (no hay Paraíso sin serpiente). En la Alcaldía de Medellín, Jaime Vélez Uribe, que duplicaba en intención de voto a sus dos inmediatos seguidores, perdió por un margen estrecho con Federico Gutiérrez, fajardista. Muy bien. Los tambores de guerra pesaron menos que las magníficas alcaldías de Fajardo, Salazar y Gaviria. Resultó clave el apoyo de los empresarios antioqueños, que quieren pasar la página del odio y le apuestan a la educación, la tecnología y la infraestructura.Me da pesar de Pacho Santos. Toda la vida eclipsado por sus primos, por la brillantez y el humanismo de Enrique Santos y por el poder de Juan Manuel Santos. Y ahora, cuando todo jugaba a su favor, cuando competía contra Clara López, que cargaba el lastre del carrusel de la contratación de los hermanos Moreno, contra Peñalosa, que acumulaba quince años de derrotas en serie y contra Rafael Pardo, el menos carismático de los políticos colombianos de los últimos doscientos años, recibe semejante paliza. Primero lo ningunean en su familia, luego en El Tiempo, en la Vicepresidencia y en RCN, el año pasado en el CD y ahora en Bogotá. ¿Cómo puede un Santos, es decir, un príncipe criado para ser rey o al menos papa, soportar tantas afrentas y seguir meneando la cola? Es como si pusieran a James a marcar punta y metiera un autogol, sonriera, alzara sus ojos y señalara al cielo.En Barranquilla repite Alejandro Char. Volverá a hacerlo bien, o mejor, pero cargará siempre con la culpa de la sed de la Guajira y con la responsabilidad del aval a la gobernadora electa, Oneida Pinto, la ficha del siniestro Francisco Gómez.En Sucre perdió Mile Jaraba, la candidata a la gobernación de su esposo, el hamponcito Yahir Acuña. A ratos el buen Dios se despabila. En los Santanderes, territorio Marlboro, volvieron a triunfar los paracos.En Cali volvió a triunfar la sensatez. Armitage derrotó a las oscuras fuerzas del azar, encarnadas en el ‘Chontico’ Ortiz, y nos salvó de los discursos de Angelino, esa gran nulidad que ha mamado, siempre con una incompetencia monolítica, de todas las ubres de la res pública.Dilian se alzó (el verbo es preciso) con la Gobernación del Valle. Que nadie se lamente: ella representa de manera perfecta la vallecaucanidad, al de arriba y al de a pie, al contratista y al concejal, al cacao y al cortero, a la academia y a los medios, a las ollas y a los clubes. Estoy seguro de que hará una gobernación histórica porque nadie, ni siquiera usted, poderosa señora, puede hacerlo peor que Angelino, Abadía, Useche o el actual gobernador, cuyo nombre se me escapa.En Palmira triunfó Jairo Ortega Samboní, alfil de Dilian. Ojalá supere la notable marca que deja la administración de Ritter López.En conclusión, el domingo se eligieron buenos alcaldes y gobernadores discutibles. Esperemos que la luz de los primeros disipe las tinieblas de los segundos.

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