Los negros, los blancos y el Valle

Mayo 17, 2012 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Cómo estarán de confundidos los vallecaucanos que en una columna reciente Antonio de Roux, el agudo analista, invocó el auxilio de la Providencia para que “senadores tan prominentes como Roy Barreras, Dilian Toro y Germán Villegas”, se unieran en torno a un candidato de convergencia capaz de vencer a las fuerzas del mal. La Providencia quedó tan confundida con semejante trío, ¡que al final el Ungido fue Ubeimar Delgado, el artífice del triunfo de Useche al dividir con su candidatura a las fuerzas del bien! Conmovido, Useche nombró a Ubeimar como testigo de su acto de posesión y le adjudicó varias chanfainas en la Gobernación del Valle. El razonamiento del buen Dios debió seguir este curso: si lo pide Antonio, el candidato debe ser blanco, nunca negro como el que sabemos ni indio como Useche, y que sepa leer. No puede ser liberal porque entonces hay que poner al indómito Homero, un señor con ínfulas de independencia por sus 450.000 votos; ni Luis Fernando Cruz, que además de liberal tiene el agravante de ser casi albino y leer demasiado, ni una ficha de la U para que no se incomode Villegas, ni del conservatismo para que no se frunzan Roy ni Dilian, ni de Cambio para que no se alebresten los verdes, ni de estos para que no se pongan celosos aquellos. Entonces la serpiente le susurró al buen Dios: Ubeimar… “Imposible, sinuosa señora”, respondió la divinidad: “Ubeimar es conservador, como Villegas”.Se equivoca, Señor, ambos son del PIN –silbó la serpiente, y fue la luz. El Señor recordó entonces que Villegas prometió refundar el Valle de la mano del PIN en las abortadas elecciones atípicas de 2011 y comprendió que el PIN era el punto donde convergían todos los caminos, el símbolo perfecto de la ecuménica Unidad Nacional, el partido de los humildes, el multirracial, el de los negros, sí, pero ahora también de los indios y los carapálidas, el partido al que todos desprecian en público y le coquetean en privado.Ahora sí en serio: Ubeimar es el candidato perfecto porque ya Antonio no vaciará a los blancos por su desunión contra los negros; Juan Carlos Martínez no tendrá que financiar él solo la campaña de sus analfabetas candidatos (algo injusto porque después tiene que darles puestos y contratos a los blancos). Villegas le enseñará a Ubeimar a vencer cualquier escrúpulo racista que aún le quede; Roy le enseñará el arte del voltearepismo, como llaman a sus acrobacias los cronistas envidiosos, y le confiará las medidas que ideó para salvar a Caprecom de la quiebra, muy similares por cierto a las utilizadas por Dilian en la CVC, en la Supersalud y en los hospitales del Valle. Por su parte Angelino (¡se te olvidó Angelino, Antonio!) le enseñará cómo le arrebató a Roy las cuotas políticas de Caprecom, cómo tener tratos con el bajo mundo y conservar impoluta su reputación de hombre honesto, y cómo burlarse de los negros, los indios, los blancos y los obreros, y enfilarse muy campante hacia la OIT (“traidor que apuñala al traidor, de Uribe alcanza el perdón”, es el lema que acaba de acuñarle Carlos Duque).Lo bueno de todo esto es que el Valle ya no será más el escenario de la guerra fratricida entre negros y blancos.Ahora los negros clavaran sus incisivos en la yugular y los blancos en la femoral, y el departamento será desangrado en santa paz.

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