La resistencia civil

Mayo 19, 2016 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Explicarle a la opinión pública el acuerdo con las Farc no ha sido fácil por varias razones: 1, es un acuerdo que implica asuntos económicos, políticos y jurídicos de alta complejidad. 2, el Centro Democrático. Si bien sus argumentos oscilan entre la caricatura y el dislate, cuenta con un informador insuperable. 3, Colombia es conservadora y propensa a las soluciones de fuerza. 4, es el primer país del mundo que intenta resolver su conflicto dentro de los rigurosos límites del Tratado de Roma. 5, el apoyo popular a las Farc es casi nulo. 6, sectores de poder (mineros, ganaderos, palmicultores, azucareros, banqueros, latifundistas) temen perder tierras, o gabelas, como consecuencia del acuerdo. 6, medio siglo de odios, exclusión, barbarie, pactos rotos, traiciones, genocidios y desplazamientos, han vuelto escéptica a la población.Si la paz es un producto de difícil mercadeo, es más difícil aún vender la guerra. Nadie, ni siquiera el Centro Democrático, si nos atenemos a las declaraciones de sus voceros, está a favor de la guerra. Pero ponen condiciones que apuntan directamente al corazón de las negociaciones de La Habana. Veamos por ejemplo los dos postulados de la ‘resistencia civil’: 1, penas severas para los delitos atroces de las Farc. 2, muerte política para los responsables.Toda la vida les hemos criticado a los guerrilleros la funesta combinación de ‘todas las formas de lucha’; y ahora que por fin acceden a abandonar las formas criminales (el secuestro, la extorsión, los cultivos ilícitos, las bombas y los ataques a las estaciones de Policía, que terminaban siempre afectando a los civiles) Uribe propone que les neguemos también las formas legales. Quiere que suelten las armas pero que tampoco empuñen el micrófono. Que después de 50 años de lucha y seis de negociaciones entren cantando a una cárcel donde purgarán ‘penas severas’.En estos seis años de conversaciones han pasado por la mesa de La Habana políticos de todo el espectro político, académicos, víctimas del conflicto, industriales, militares de alto rango, expertos internacionales en solución de conflictos, sabios del derecho internacional y delegados de más de 30 países del mundo entero, ¡y el CD insiste en que Santos está entregando en secreto el país a las Farc!Las negociaciones de La Habana serán refrendadas por un plebiscito popular, el Congreso y la Corte Constitucional, y el CD insiste en que estamos ante un golpe de Estado y un atropello a las instituciones.Las negociaciones han recibido el apoyo de la gran mayoría de los columnistas, los pastores de las iglesias y los empresarios colombianos, del Parlamento Europeo, de los republicanos y los demócratas, y los líderes latinoamericanos. ¿Será que todo el mundo está equivocado y solo Uribe ve la luz?A pesar de su alta peligrosidad, no ceo que el llamado de Uribe a la resistencia desemboque en una guerra civil, como temen Antonio Caballero y Alfredo Molano. Su momento y su guerra ya pasaron. Algunos creen que lo hizo muy bien. Otros pensamos que casi tapa un hueco (Farc) al costo de abrir dos huecazos (paramilitarismo y parapolítica). Pero nadie, ni siquiera una sociedad tan indolente como la colombiana, quiere revivir esos horrores.P.D.: Mañana, a las 6:30 p.m. en la Biblioteca Departamental, Hernán Vargascarreño, Betsimar Sepúlveda, Orietta Lozano, Gerardo Rivera y Harold Alvarado presentan ‘Las cinco letras del deseo, antología latinoamericana de poesía homoafectiva del siglo XX’.Sigue en Twitter @JulioCLondono

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