La Ministra y la mafia

Febrero 02, 2012 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Todo el mundo aplaude el nombramiento de Beatriz Londoño como ministra de Salud. Su currículo es inmejorable: fue la estrella del equipo del exministro Juan Luis Londoño (q.e.p.d.); como Secretaria de Salud de Mockus afilió 850.000 personas al sistema, depuró la lista de afiliados y puso a Bogotá por encima de Antioquia en salubridad pública (gracias a los esfuerzos mancomunados de Dilian Francisca y los dos Juan Carlos, el Valle sigue por encima de Chocó y Guainía).La señora Londoño fue ratificada en su cargo en la administración Peñalosa y asesoró al entonces ministro de Hacienda, Juan Manuel Santos en el tema de la seguridad social; como directora del Icbf durante el primer periodo de Uribe diseñó la “política de primera infancia”. Ha sido consultora de Unicef y jugó un papel destacado en la promoción de la Ley Antitabaco de 2006.Por estas razones es que todos coinciden en afirmar que si existe una persona capaz de enfrentar la mafia más poderosa del país y enderezar el escorado buque de la salud, es Beatriz Londoño.No será una tarea fácil, por supuesto. Para lograrlo debe convencer a las EPS de que los médicos son personas, no bestias de carga, y que es criminal ponerlos a atender un paciente en quince minutos, tiempo en el que deben, además, llenar historias prolijas. Debe también culminar el siempre aplazado estudio del diagnóstico de la salud en el país. No tenemos un mapa epidemiológico de Colombia ni sabemos cuántas menores de edad están embarazadas en este momento ni cuánto le cuestan al sistema los accidentes de tránsito ni cuántos kilogramos de antidepresivos consume un médico al año.Debe averiguar cómo han hecho los laboratorios para lograr esa “libertad vigilada” que les ha permitido vender aquí sus medicamentos a precios infames (Colombia es uno de los países más costosos del mundo en este ítem). Debe luchar contra Uribe, Santos, Echeverry, Hommes y la legión de entusiastas partidarios del TLC, engendro que agravará el problema de los precios de las drogas.Debe vigilar el desarrollo de las investigaciones contra algunas EPS de alta peligrosidad, como SaludCoop, que tiene decenas de directivos y contratistas investigados por la Contraloría por un posible detrimento patrimonial de 1,3 billones de pesos, producto de la desviación de recursos parafiscales, repagos del Fosyga y sobrecostos en medicamentos.Debe investigar por qué varias EPS intervenidas por la Superintendencia Nacional de Salud (entre otras SaludCoop) han sido devueltas a sus dueños mediante tutelas sospechosas pese a la gravedad de los procesos en curso (v. revista Semana # 1540, pág. 50).Semejante desafío no puede ser asumido por la Ministra sola. Debe estar acompañada por el Gobierno en pleno, los organismos de control, la sociedad, los medios y algunas EPS que trabajan con mística y probidad. A pesar de la multitud de problemas urgentes que el país afronta, no creo que haya un asunto más urgente ni más grave (ni más fétido) que este. Sería magnífico que una voz autorizada, por ejemplo el cardiólogo y humanista Adolfo Vera, organizara un gran foro sobre el tema en Cali. Estoy seguro de que Rodrigo Guerrero, el epidemiólogo de Harvard, apoyará la idea sin condiciones.

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