La Habana y los carroñeros

Marzo 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Hace 67 años empezó una de las épocas más tenebrosas de nuestra tenebrosa historia. Como nadie ignora, la Violencia fue un conflicto por el poder y la tenencia de la tierra, aupado de manera criminal desde los púlpitos, la prensa, la radio, el gobierno y demás tribunas públicas. Desde entonces el país vive preso en un círculo de sangre cuyo centro es la propiedad de la tierra y en cuya circunferencia se alternan los cultivos ilícitos, los pretextos ideológicos, el fanatismo más rabioso y los intereses más viles.Como si ignoraran la historia, los partidarios de la guerra vuelven a atizar la hoguera como ahora 70 años. La sola posibilidad de una firma de paz en la Habana los tiene enardecidos. Desde la presidencia de ciertos gremios (v. gr. la Federación de Ganaderos) y desde algunas tribunas de opinión, echan espumarajos por la boca y capitalizan la barbarie de las Farc, nos recuerdan sus mentiras y se persignan ante la eventualidad de que ‘Timochenko’ sea mañana alcalde o senador. Pero no es que ignoren la historia, ni que les duela la barbarie, ni que de verdad crean que el fondillo de Granda pueda profanar las fétidas curules del Capitolio, ni que ignoren que el Estado ha sido tan bárbaro, indolente y mentiroso como la guerrilla, ¡con el agravante de que es el Estado, no un grupo alzado en armas! Es por esto que los crímenes de Piedad Zuccardi, digamos, son mucho más censurables que las infamias de ‘Iván Márquez’ o ‘Jorge 40’.Los pregoneros de la guerra no ignoran nada de esto. Ni les molesta. Es solo que añoran la dulce teta del poder, unos; otros maman de las suculentas tetas del secuestro y el narcotráfico, y unos y otros viven del muy rentable negocio de la guerra.Estas aves carroñeras son de plumaje variopinto. Se las encuentra en la extrema derecha y en la extrema izquierda, pero son más peligrosas las primeras porque tienen una posición dominante y más acceso a los medios de comunicación (si yo no fuera tan nervioso, diría que las más rapaces están en los casinos de los cuarteles).¿Y que proponen estos pregoneros? Algo que sería risible si no fuera macabro: ¡más guerra! Otros 70 años, por lo pronto, de sangre, miseria, oro y babas. Sangre en los campos, miseria en las ciudades, oro en los bolsillos de los mercachifles de la guerra y babas en las tribunas. Como hace 70 años, solo que ahora no se agitan trapos rojos ni azules (tan desteñidos los pobres) sino argumentos ‘morales’, como los citados arriba, u ocurrencias dignas del pequeño cerebro de los carroñeros: que el Presidente es comunista, que quiere caguanizar a Colombia, que es íntimo del chavismo, que les va a entregar el país a las Farc con la complicidad de los hermanos Castro, que el próximo presidente será de izquierda aprovechando la fisura Santos-Uribe…Es imperioso apoyar los diálogos de la Habana. Allí están representados los partidos políticos, las FF.AA., los industriales y la guerrilla. Es una oportunidad única para romper la vieja espiral de odios de nuestra historia, y de paso aguarles la fiesta a los carroñeros.Nadie sabe qué tan fructífera pueda resultar una firma de paz en la Habana, pero todos sabemos a dónde nos han llevado 70 años de guerra.Si la guerra fuera la solución, Colombia sería Noruega.

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