La contrarreforma agraria

Abril 14, 2016 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

El programa de restitución de tierras del gobierno marcha a paso de tortuga: en los cinco años del programa, solo el 3,4% de las solicitudes presentadas ha tenido solución judicial; de estas, la mitad fue favorable a los despojados, o reclamantes (en estos procesos hay dos partes: el reclamante y el opositor, que es el propietario actual del predio. Curiosamente, el 46% del total de las oposiciones fue presentado por solo cinco personas. Todas ellas son de bajo perfil y cercanas al paramilitarismo). Se dice, no me consta, que los ganaderos han sido los grandes beneficiarios de la contrarreforma agraria resultante de las acciones de los grupos paramilitares, responsables del 55% de los despojos, los enfrentamientos, causantes del 19%, y la guerrilla, responsables del 7%; y que muchos de los ganaderos compraron de buena fe tierras a testaferros de los paramilitares. El propio presidente Santos aseguró que el Fondo Ganadero de Córdoba se apropió de 46.000 hectáreas despojadas a campesinos de Urabá (León Valencia, revista Semana, 2012/05/12).Se sabe que desde tiempo atrás, concretamente desde la presidencia de Jorge Visbal Martelo en la Federación de Ganaderos, existe mucha empatía entre el gremio y los paramilitares. Los vacíos de seguridad del Estado, y quizá un tris de ambición por las tierras de los campesinos, explican esta cercanía, que se ha mantenido firme a través de los años. Recordemos que José Miguel Narváez, que fue subdirector del DAS y asesor de Félix Lafaurie, el actual presidente de Fedegán, está detenido y acusado de ser uno de los cerebros de la inteligencia paramilitar.Gracias a su trabajo, pero también al fuego de la contrarreforma, los ganaderos poseen hoy 40 millones de hectáreas, el 35% del territorio nacional, cuando sus reses solo necesitan 23 millones de hectáreas, según los cálculos de Juan Camilo Restrepo. Si al gremio le ha ido tan bien, al menos en tenencia de tierras, y la restitución va tan mal, ¿Por qué entonces las declaraciones de Lafaurie y el procurador contra el programa? Lafaurie sostiene que el programa debe ser revisado porque “hay ganaderos que compraron sus tierras de buena fe y sin acciones coercitivas”. Seguramente que sí, pero el papel de la ley no es premiar la buena fe del comprador de tierras despojadas sino devolverlas a sus legítimos dueños. Existe un principio universal del derecho: la ignorancia de las normas (o en este caso, de la historia del certificado de tradición del predio) no exonera al ciudadano de sus responsabilidades ante la ley. Lafaurie complica el cuadro y desvirtúa sus declaraciones, que quizá son de buena fe, con comentarios delirantes: “El gobierno le está entregando el país a las Farc”.Nota obvia: no pienso en blanco negro. Sé que hay miles de ganaderos que trabajan de manera honesta y que muchos de ellos han sido víctimas del conflicto. Pero esta es una nota macro sobre el gremio y la tenencia de la tierra, y la escribo a raíz de la coyuntura de las declaraciones de Ordóñez y Lafaurie contra el programa de restitución de tierras.Nota dos: en su momento, los vacíos de seguridad explicaron la desesperación que llevó a buena parte de la sociedad a contratar grupos de defensa privada. Explicaron, nunca justificaron. Hoy, después de las seis millones de víctimas del conflicto y los seis millones de hectáreas despojadas (tres veces la extensión del Departamento del Valle) y nuestros pérfidos índices de posesión de tierras, esos vacíos ni explican ni justifican nada.Sigue en Twitter @@julioclondono

VER COMENTARIOS
Columnistas