Juan José Saavedra

Juan José Saavedra

Julio 14, 2016 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Se murió Juan José Saavedra. Me enteré a los siete minutos del deceso por un mensaje en Facebook del blog de NTC, de Gabriel Ruiz, y entendí al fin el verso de Vallejo: “Hay golpes, yo no sé, como del puño de Dios”.Escogió Juan José la peor hora del peor día de la semana, el domingo en la mañana. Sobrevivió varios años al cáncer, la política colombiana, las calles de Cali, a varios matrimonios y a tres profesiones de alto riesgo, el derecho, el periodismo y la literatura, y al final lo mató el domingo, esos miasmas letales que expide el día del Señor y hacen que uno llegue al trabajo el lunes hecho polvo. Los ‘días hábiles’ no son pera en dulce, en absoluto, pero sobre el domingo pesa, además de las jodas de todos los días, la sombra negra de la inminencia del lunes.El lunes todo Cali asistió al funeral. Desde Álvaro H. Caicedo hasta gente de pie. El masón Armando Barona Mesa eludió hábilmente la ostia que le ofreció un sacerdote solícito e improvisó un discurso que estrujó el corazón de la parroquia. El amigo más joven de Juan José, Santiago Ángel, mi hijo de ocho años, lució su única camisa de manga larga y un sombrero de ala angosta, como los que usaba Juan José.“Se murió el único uribista inteligente”, masculló alguien en un corrillo de sujetos castrochavistas. “Lo mató ese oxímoron”, dijo otro. La observación es injusta. Hay muchos uribistas inteligentes, y Juan José era la mejor pluma de esa facción, como lo demostró en el ejercicio de su profesión, en sus libros de historia o de humor y en sus columnas de prensa.Pero donde más se evidencia el filo de su pensamiento es en los aforismos, esa especie de haikú del ensayo. Algunos son poéticos. “El amor es una tormenta en una copa de champagne”. Otros son lógicos. “El neurótico construye castillos en el aire, el sicópata vive en ellos y el psiquiatra cobra el alquiler”. “La gente puntual es la culpable de que uno llegue tarde”. “Se ha vuelto tan escaso el servicio doméstico que lo mejor es casarse con una sirvienta y contratar una señora por días”.La mayoría son políticos. “Errar es humano pero persistir en el error es bolivariano”.“En Cuba manda el hermano del muerto, en Argentina la esposa del muerto, en Corea del Norte el hijo del muerto y en Venezuela la caricatura del muerto”.“La arrogancia es la madre de todos los Lleras”.“¿Cómo hace un presidente para gobernar con una justicia ordinaria, una cámara baja, un servicio de contrainteligencia y un secretario privado?”.“Bogotá debería llamarse Petrópolis, Cali Negrópolis y Popayán Indianápolis”.La ironía y mala leche son la piedra de toque del aforismo saavedriano. “El prestigio consiste en no dejarse conocer demasiado”. “Estudió otro idioma porque la ignorancia no le cabía en uno solo”. “El sauna es un invento de los ricos para sudar sin trabajar”.El aforismo es un ensayo brevísimo que reúne en una sola línea la introducción y el desarrollo de una reflexión (la conclusión sucede en la cabeza del lector). Por esto los ingleses, tan precisos siempre, llaman oneliners a sus cultores. En Colombia solo Nicolás Gómez Dávila y Saavedra han cultivado bien este exigente género. El primero escribió aforismos serísimos. Saavedra los hizo con una sonrisa inteligente y pérfida.Sigue en Twitter @JulioCLondono

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