Francia, o la literatura

Enero 19, 2017 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Hay líneas imborrables en la literatura francesa, como esta de Víctor Hugo: “L’hydra-universe tordant son corps écaillé d’astres”. El universo hydra retuerce su cuerpo escamado de astros. Fue declarado alguna vez “el verso más rutilante” de las letras de esa nación y nadie chistó. Todo aquí es certero. El universo como una galaxia en espiral. Los brazos de la galaxia son los cuellos de las cabezas de la serpiente Hydra. Y para dar una idea del tamaño del monstruo, Hugo nos dice que las escamas de su cuerpo son astros. La hipérbole de las hipérboles.A Pascal, el firmamento le inspiró este reproche: “El silencio de los espacios siderales me espanta”. Se refería, por supuesto, al silencio de Dios, esa potencia tan distinguida…También son de Hugo estas líneas de su biografía de Shakespeare: “En el siglo VII un hombre montado en un camello y acurrucado entre dos sacos, uno de higos y otro de trigo, entró en Alejandría. Estos dos sacos, y por añadidura un plato de madera, constituían todas sus riquezas. Este hombre sólo se sentaba en el suelo, y no se alimentaba más que de pan y de agua. Había conquistado la mitad del Asia y del África. Había asaltado o quemado treinta y seis mil ciudades, aldeas, fortalezas y castillos. Había destruido cuatro mil templos paganos o cristianos. Había edificado mil cuatrocientas mezquitas. Había vencido a Izdeger, Rey de Persia, y a Heraclio, emperador de Oriente. Este hombre se llamaba Omar y quemó la Biblioteca de Alejandría”. Punto.Es curioso que Hugo despache la tragedia en un párrafo y lo cierre con una frase lacónica. Se nota que lo quemaba esa pira. Se parece al laconismo de Cervantes en la muerte de su amigo: “Don Quijote dio su espíritu, quiero decir que se murió”. Punto.François Jacob obtuvo el premio Nobel de medicina en 1967 por sus investigaciones sobre genética, pero quizá se lo dieron por su estilo. “El ser humano es una terrible mezcla de recuerdos y ácidos nucleicos, de deseos y proteínas. El siglo XX se ha ocupado mucho de ácidos y proteínas. El XXI va a centrarse en los recuerdos y en los deseos. ¿Sabrá resolver estas cuestiones?”.Son dos pares angulares: las dos biomoléculas esenciales de los seres vivos, una relativamente simple, la proteína, y otra complejísima, la nucleica, y las dos direcciones del pensamiento, el recuerdo y el deseo.Cuando la rabia cunde y la gente pide guerra (hecha con los hijos de los otros, claro), pena de muerte (para los peores de ellos), bombardeos o ‘limpieza social’ (contra los que nosotros señalemos) y aumento del pie de fuerza, recuerdo la tranquila proposición de Paul Valéry: “Un edificio social es más sólido cuando necesita menos fuerza para sostenerse”.Sobre un ritual de la madrugada del sábado santo, Proust explica: “Antes de abrir las puertas de la iglesia, el sacerdote toma el cirio pascual, que representa el cuerpo de Cristo y debe ser de cera de abeja, criatura casta y fecunda como la virgen que trajo al mundo al Salvador, y hunde en el cirio 5 granos de incienso, que recuerdan las 5 llagas del Señor y los 5 perfumes usados por las mujeres para embalsamarlo. Por último enciende el cirio con el fuego nuevo y, para representar la difusión de la nueva Ley en el mundo, se encienden todas las lámparas de la iglesia y se abren las puertas del templo”.No hay que ser musulmán para odiar a Francia. Su historia es un prontuario infinito de saqueos y genocidios. Pero es imposible no rendirse a su música verbal. Francia, o la literatura.Sigue en Twitter @JulioCLondono

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