El «oso» de la Universidad de la Sabana

El «oso» de la Universidad de la Sabana

Febrero 26, 2015 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Para el estudio de la posibilidad de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales, la Corte Constitucional les pidió conceptos a varias universidades del país. Todas opinaron de manera ecuánime, y sus conceptos coincidieron con un fallo anterior de la misma Corte y con lo que podemos llamar “la media” de la academia del mundo y de la legislación de los países desarrollados: «La condición sexual de las personas es irrelevante para decidir su idoneidad como padres adoptivos». La excepción fue la Universidad de la Sabana, cuyo informe sería chistoso si no estuvieran de por medio la felicidad de millones de adultos y la supervivencia de cientos de miles de niños que viven en la orfandad o en la indigencia. Fue tan absurdo y chapucero el informe, que los medios ignoraron los otros informes y se concentraron en el «oso» de la Sabana. Veamos algunas perlas.Para desvirtuar a la Asociación Americana de Psicología, que en 1973 dejó en claro que la homosexualidad no era una enfermedad, la Sabana dijo que «los investigadores de la Asociación eran activistas homosexuales y lesbianas» (sic). Este lenguaje es normal en el Congreso y en círculos protomachos, pero resulta francamente inédito en una monografía científica. La Sabana descalifica todas las investigaciones realizadas en el mundo cuyas conclusiones coincidan con las de la AAP porque «carecen del rigor científico necesario debido al pequeño tamaño de la muestra y a la falta de aleatoriedad». De un plumazo, la Sabana, que no dice el tamaño de su muestra (apuesto que es un «cero aleatorio»), descalifica investigaciones de Harvard, Columbia, Cambridge, el Instituto Karolinska, etc.Hay una lista prolija de los riesgos que enfrentaría un niño adoptado por una pareja homosexual: drogodependencia, disfunciones alimentarias, indisciplina, traumas por divorcio, deterioro general de la salud, tendencias suicidas, enfermedades mentales, estrés, etc. Ah, la lista de la Sabana también incluye el bajo rendimiento académico, de donde podemos deducir que las escuelas colombianas están plagadas de niños gais. No me extrañaría que incluyera también la alopecia, el mal aliento y la inclinación al terrorismo.Asegura el informe sabanero que los «hetero» tienen cuatro parejas a lo largo de su vida, y los «homo» 50 (sí, leyó bien, ¡cincuenta relaciones formales! ¿Cuántas tendrá un jeque gay?)Curiosamente, esta universidad del Opus Dei, tan celosa de la suerte de los niños, no ha dicho jamás una palabra sobre la infamia de la pedofilia en el clero. La Sabana es otra prueba de que el «pensamiento confesional» es una contradicción en los términos. No se puede pensar en un marco dogmático. Es como hacer un foro de derechos humanos en Guantánamo. O un retiro espiritual en Las Vegas.Es imposible razonar y creer en dioses. Hay personas religiosas que son muy inteligentes, sí, pero lo son pese a sus creencias; y son lúcidas solo cuando las dejan de lado y se atienen a la información verificable; cuando aceptan que las historiografías son más confiables que las leyendas, que la ciencia interroga mejor a la naturaleza que el mito, que el derecho moderno es más humano que las bárbaras sentencias del Levítico o del Corán, que las mujeres y los niños tienen ahora derechos que fueron (y son) pisoteados por las religiones, que la piedad de la ecología se extiende a todos los seres del universo, así no tengan alma, como los árboles y los pájaros, así sean cosas sin vida, como la piedra y la estrella.

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