El hacker y el espíritu

El hacker y el espíritu

Mayo 22, 2014 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Mentiría si negara el frescor que siento al ver a Zuluaga y a Santos tratando de explicar sus relaciones con pillos de medio pelo. También mentiría si digo que no me sorprende la sorpresa de la opinión pública ante los escándalos. Es como si no conocieran la vieja máxima del pensador chino: “La política es la continuación de la mafia por peores medios”. O algo así.Pregunta al margen: ¿A quién se le ocurre ponerle director espiritual a una campaña política? ¿Está infiltrado el Centro Democrático por el ‘madurismo’?Mentiría si negara que me enternece ver cómo las temibles “pruebas” de Uribe se convierten en modestas “informaciones” y como el perverso “montaje” contra Zuluaga se convierte en una “celada” de la que habría sido víctima el buen hombre de Pensilvania -celada, hay que decirlo, preparada por su propio hacker, llavería de J.J. Rendón, el genio de marketing de Santos. Moraleja: el que con hackers se acuesta, hackiado amanece. Cómo se reirán estos gamines, Sepúlveda y J.J., de ver lo fácil que es engatusar a los “estadistas” latinoamericanos. Tenían razón el anónimo filósofo paisa: primero se acaba la aguamasa que los marranos.¿Cómo votar el domingo? Un ciudadano de bien razonará así: como el Centro Democrático y la U son partidos consolidados, lo más sano es fortalecer los movimientos más débiles y votar por Peñalosa, Martha Lucía Ramírez o Clara López. Por mi parte, y como la derecha es tan fuerte en Colombia, votaré por la única candidata de izquierda, Clara López. Nada más nocivo para la democracia que el círculo de babas del pensamiento único.Es oportuno aclarar que solo las personas muy simples se erizan con estas etiquetas. La gente civilizada sabe que la “derecha” es una opción válida y triunfante, y que la “izquierda” es una posición noble y romántica. Aunque los magnates y sus lamesuelas insistan en mirarlos con sonrisa condescendiente, los partidos sociales tienen mucho que decir mientras la pragmática economía de mercado siga saltando matojos en el mundo entero. Por ejemplo en Europa.En la segunda vuelta, y que Dios me perdone, votaré por Santos. Sé que no le luce a un negro pobre y de provincia votar por un señor al que solo le ha cuajado una reforma, la tributaria; y le salió un engendro súper regresivo, ¡y vino a hacerlo justamente en uno de los países más inequitativos del mundo! En economía, Uribe y Santos se parecen como dos gotas de agua. No es gratuito que ambos se disputen a dentelladas el mismo nicho electoral.Pero eso es lo que hay. Y de todos los candidatos, solo Santos tiene el músculo (bancada, pulso político, hígado maquiavélico y canales fluidos con cacaos y guerrilleros) para medio manejar este complejo país. A Peñalosa, López o Ramírez, se los comen vivos en el Senado. La elección de Zuluaga, por otra parte, sería la consumación de la profecía de la hecatombe que anunció hace años el padrecito Uribe.Nota: Recibo una invitación a una cena literaria, ‘Letras a la Carta’. La Fundación Casa de la Lectura decidió terminar de seducir a sus lectores con delicadezas del paladar, astucias culinarias salidas de las páginas más suculentas de la literatura. Con este fin organizaron una cena francesa hace un mes y ahora nos amenazan con un banquete japonés, haikú de postre y sake de remate. La invitación a una noche de fantasía con sobremesa en prosa, siempre será una tentación para glotones en verso. A manteles pues, el próximo miércoles. (Información y reservas 4872168).  

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