Cinco señores y una chica

Noviembre 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Uno se pregunta, cuando ve noticieros o lee libros de nuestra historia, por qué no se ha derrumbado el país, cómo ha resistido tantos guerreros, tanto ‘vivo’, tantos senadores y magistrados. La respuesta es sencilla. Estamos llenos de gente talentosa que construye país contra viento y marea. Reseñaré aquí algunos nombres de este ‘cuerpo élite’. Carlos Arcesio Paz, exmaoista y administrador de empresas, tiene una marcada debilidad por la tecnología, los viajes, la lectura y las empresas perdidas, como el Deportivo Cali. Reconoce que se ha equivocado muchas veces en los negocios, pero también sabe triunfar, como lo ha demostrado liderando proyectos cruciales de responsabilidad social, haciendo de Harinera del Valle una de los primeros productores del sector en el país y de la selección nacional de patinaje la mejor del mundo. Francisco Piedrahíta, uno de los más agudos expertos latinoamericanos en educación, pasará a la historia como el hombre que llenó a Icesi de muchachos pobres y aplicados. El hecho de que sea capaz de meterse en la trampa de un humedal por andar tras los pasos de un pato dorado, no hace sino agregarle encanto. Que el imperio tarde varios días en encontrarlo cuando estaba apenas a cien metros de la carretera, dice mucho sobre el poder real del imperio. La naturaleza ha sido generosa con Diego Pombo. Le ha dado cuerpo para el teatro, oído para la música y falanges precisas para la pintura. Sus cuadros son una crónica de Cali cómica y tierna a la vez (se sabe que lloró la muerte de su amigo, el loco Guerra). Songosorongo, Diego ha puesto a Cali en el mapa musical del mundo con Ajazzgo, su espléndido festival de jazz. El paisa Gonzalo Restrepo ha hecho de Almacenes Éxito una cadena con presencia en 69 ciudades colombianas. Ama la competencia: un negocio sin competencia es como jugar tenis contra la pared, dice. A los 65 años decidió tomarse un año sabático para estudiar francés en la Sorbona y leer a Proust. Cuando le preguntan qué les enseña a sus empleados, responde: “Algo de experiencia, algo de simpleza”, y vuelve a Proust, es decir, a la nada más exquisita. Las intervenciones del senador Jorge Enrique Robledo son un ejemplo insuperable de lo que debe ser la puesta en escena de un retórico moderno (v. youtube). Primero investiga a fondo, mezcla cifras y conceptos, se indigna un poco, luego se acoda tranquilamente en el atril, hace pausas en los momentos precisos, es pedagógico, sabe destilar un humor negrísimo y letal, introduce suspensos precisos y al final, plato fuerte, acusa con fundamento y con nombres propios, y propone soluciones a los problemas. ¡Es un espectáculo!Tener 20 años y 14 títulos mundiales es una desproporción, señorita Mariana Pajón. Deberías aumentarte los años. Tu triunfo en Londres en la prueba de BMX femenino fue, en palabras de un experto, “una combinación imposible de fuerza, cálculo y equilibrio en dosis exactas”. A mí, que lo ignoro todo en la materia, lo que más me gustó fue que te hubieras pintado las uñas de dorado la noche anterior para que te salieran con la medalla. ¡Chapeau, divina! Personas así son las que sostienen en el mundo. Les ayudan millones de seres anónimos que hacen bien pequeñas tareas, y a veces hasta descuidan su jardín para darle una mano al vecino.

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