Al fin acertó Uribe

Julio 22, 2010 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

La mayoría de los analistas han coincidido en afirmar que la reciente crisis diplomática con Venezuela es un palo en la rueda que Uribe le atraviesa a Santos. Y no les faltan razones. ¿Para qué, se preguntan, volver a denunciar lo que todo el mundo sabe: que hay campamentos de las Farc en Venezuela y que Chávez hace poco o nada por remediar la situación? ¿Por qué armar este alboroto a tres semanas de la posesión de Santos y justo cuando ambos, Santos y Chávez, le estaban bajando el tono al ya crónico diferendo? Han recordado también los analistas que a Uribe le cayó como una patada el acercamiento de Santos con varios archienemigos suyos (César Gaviria, Gustavo Petro, Germán Vargas) y que tampoco debe haberle gustado que Santos se haya fumado la pipa de la paz con los presidentes de las cortes ni que esté nombrando técnicos competentes en puestos claves del gabinete ni mucho menos que los haya escogido entre su círculo más cercano, en lugar de hacerlo con figuras tradicionales del uribismo.Como si estuvieran telepáticamente conectados, la columnista María Isabel Rueda y el ex presidente Samper, alias Bojote, calificaron la actitud de Uribe en El Tiempo del domingo con la misma expresión: “una carga de profundidad” contra Santos.Yo no dudo de que haya fricciones ya entre Santos y Uribe, pero estoy seguro de que el manejo que se le está dando a la crisis es consensuado, oportuno e inteligente. Es consensuado porque Santos y Uribe se reunieron la semana pasada para hablar del asunto y ninguno de los dos dio declaraciones a la prensa luego. La denuncia ante la OEA es oportuna por dos razones. Porque sólo ahora el Gobierno tiene fotos satelitales y coordenadas exactas de los campamentos de las Farc en Venezuela, datos claves en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA que se realizará hoy. Y porque deja la ingrata tarea de irritar a Chávez sobre los hombros de Uribe, mientras que Santos puede seguir intentando la vía del diálogo diplomático con Venezuela.Y es un manejo inteligente porque le da argumentos a la oposición interna que enfrenta Chávez y aumenta la presión internacional sobre Caracas por sus devaneos con el terrorismo. A pesar de su arrogancia, el asunto le talla a Chávez. Sabe que Estados Unidos capitalizará este escándalo y él respeta en el fondo al imperio, como lo prueba el hecho de la reciente extradición de Beto Rentería. La publicación de esas fotos, más sus antecedentes pro farianos, más las declaraciones de enemigos suyos con tanta credibilidad como los gobernadores de los estados de Táchira y Zulia, que han corroborado la connivencia del Gobierno venezolano con las Farc, configuran un acervo que deja al ex coronel en una posición incómoda frente al mundo. Una cosa es defender ideas socialistas y otra, muy distinta, es coquetear con las Farc. Si Colombia habló duró sobre la relación Chávez-Farc cuando teníamos un comercio importante con Venezuela, ¿por qué habría de callarse ahora que ese mercado está cerrado? ¿Cómo no sentar un precedente jurídico internacional cuando nos enteramos de que los campamentos pasaron de 5 a 26? Es probable que la estrategia colombiana no solucione nuestros problemas con Venezuela, pero es una posición inteligente y digna. Había que hacerlo.

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