¿Un país abierto?

Agosto 13, 2016 - 12:00 a.m. Por: Julián Domínguez Rivera

Recientemente escuché en un foro público a un destacado dirigente español, que por más de 20 años el mercado de sobres para cartas había sido acordado por algunos productores en ese país para repartirse el mercado interno, pero además convinieron no innovar por ser innecesario ante la ausencia de competencia. Finalmente, esta industria se marchitó.Ilustra este hecho lo que puede ocurrir a una empresa o a un país si basa su desarrollo exclusivamente en un mercado local cautivo, cuyo crecimiento en el caso de Colombia solo por aumento de la población es un escaso 1,1% anual, mientras el pronóstico sobre comportamiento del consumo en los próximos meses, cae 26,1 % respecto a junio de 2015 según el Índice de Confianza del Consumidor de Fedesarrollo.El asunto es crítico porque solo el 1,3% de las compañías cuentan con filiales en otras regiones. Cifra que confirma el estudio del Sistema de Ciudades, liderado por el DNP, que señala que las ciudades colombianas están aisladas y presentan poco intercambio y baja especialización productiva. Es decir, aún no aprovechamos en forma siquiera el mercado interno.No es un descubrimiento que las economías crecen porque sus empresas además de vender sus productos en el país de origen, lo hacen en los mercados externos.El reto es aún mayor por la baja diversificación en productos y mercados de las ventas al exterior y porque no hemos podido aprovechar el aumento en el precio del dólar debido a que sólo el 0,4 % del total de empresas colombianas son exportadoras, como lo señala el estudio ‘Perfil y Sofisticación de las Empresas Exportadoras’ que entregaremos al país en el marco del Congreso de Confecámaras en septiembre. En países como Perú el 0,6 % de sus empresas exportan, en México el 0,8 %, en Chile el 0,9 %, para no hablar de los países desarrollados donde oscila entre el 4 % y el 9 %, según cifras de la Cepal. Nos falta mucho para ser un país abierto al mundo.No se trata aquí de pintar un panorama desolador, pero sí recalcar que es urgente reforzar motores para focalizarse en algunos productos, por ejemplo, en bienes con tecnología media y alta, dado que solo el 20 % de las iniciativas de encadenamientos productivos pertenecen a esta categoría. Y nadie puede decir que no es posible: una empresa pequeña, Sequoia Space, desarrolla misiones de satélites para el reporte de fenómenos atmosféricos, desastres naturales y asuntos de seguridad nacional, los cuales ha vendido en Chile, Ecuador y Perú.También es necesario aumentar el tamaño de la producción a través de las exportaciones de productos no tradicionales. El Valle avanza en esta tarea con la identificación de sectores con gran potencial, como la piña, para ganar espacio en el mercado externo.El objetivo es trabajar con visión de largo plazo en el apoyo a la inserción de las empresas en las cadenas globales de valor, a través de aspectos que disparen la productividad, como la adopción de tecnologías avanzadas, la sofisticación de los bienes, las habilidades gerenciales y la formación de capital humano calificado.Ojalá esta fuese la discusión central del país hoy, además de las oportunidades que representa el posconflicto, en lugar de estar empeñados en peleas insanas, porque el futuro no puede seguir atrapado en el pasado y porque tenemos muchos desafíos que enfrentar para transformar al país.

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