¡Por los emprendedores!

¡Por los emprendedores!

Julio 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Julián Domínguez Rivera

La fortaleza de una economía se fundamenta en gran medida en la existencia de un tejido productivo diverso, fuerte y compuesto por un destacado número de empresas. En 2014 en Colombia se crearon 301.334 unidades empresariales y si bien entre enero y mayo del presente año esta dinámica disminuyó en un 19%, lo que puede deberse a una mayor cautela frente a las decisiones de inversión dadas las expectativas de menor crecimiento de la economía, lo cierto es que Colombia se caracteriza por su alto emprendimiento.Según el más reciente estudio GEM Colombia, elaborado por las universidades de los Andes, del Norte, Icesi y Javeriana–Cali, en el país existe una inclinación muy positiva hacia la actividad empresarial: el 54,5% de los colombianos encuestados en 2013 para esta investigación expresó su firme intención de crear una empresa en los próximos tres años, lo que revela una alta confianza en las propias capacidades para el emprendimiento, porcentaje que es mucho mayor aquí que en la economías desarrolladas. Con todo, la dinámica empresarial del país lejos de ser algo estático se caracteriza por el movimiento constante entrada y salida de firmas. Este movimiento supone la desaparición de empresas existentes y la creación de nuevas, y debe ser entendido como la evolución del tejido empresarial, dado que para que una nueva empresa se consolide influyen muchos factores, y lejos de considerarse negativo que un emprendimiento fracase, puede ser el germen de una futura iniciativa exitosa de alto impacto. Y es que sin duda la creación de nuevas firmas es el resultado de la generación de oportunidades para el emprendimiento combinadas con una disponibilidad de recursos, conocimientos, habilidades y motivación para explotarlas. En este marco, depende por el lado de la oferta del espíritu emprendedor y por el lado de la demanda, de las características del entorno económico –nacional y local- que hacen que se demanden nuevos productos y servicios.En este contexto, lo importante de la actual coyuntura económica es que se logre aprovechar creativamente para de una manera efectiva buscar lo que algunos países han hecho por su eficiencia productiva. En ese orden de ideas, la caída de los precios del petróleo que generará en parte un crecimiento menor este año, es la oportunidad para mirar la focalización y diversificación de la producción nacional, lo que conllevará el fortalecimiento del tejido empresarial. Una tendencia interesante que mostró la demografía empresarial el año pasado es la constitución de empresas de carácter tecnológico, servicios, logística o de entretenimiento, que muestra nuevos sectores. Lo anterior y buscar que las regiones apuesten, a través de sus planes de competitividad, a focalizarse en clúster en determinados sectores y el empoderamiento que de estos haga toda la sociedad, son caminos importantes a recorrer. Aspectos como la estabilidad económica e institucional, las posibilidades de financiamiento, las políticas gubernamentales y los programas orientados a apoyar la creación de empresas juegan un papel importante para el surgimiento de nuevas oportunidades de negocio y el nacimiento de empresas. Del mismo modo, otros aspectos como la cultura empresarial, las capacidades de innovación, la estructura sectorial de la actividad económica, el grado de competencia de la industria y hasta los movimientos de la población constituyen determinantes del proceso de creación de empresas.Entender estos aspectos a fondo no solo es necesario para el diseño de política de apoyo al sector productivo, y en este sentido es una excelente noticia la reciente aprobación de un Conpes liderado por el Presidente Juan Manuel Santos, con beneficios tributarios a las empresas que inviertan en innovación, sino para entender la complejidad del mundo del emprendimiento con el fin de que la sociedad asimile de una mejor manera lo que hay detrás de los triunfos y fracasos empresariales.

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