Para disfrutar Colombia

Enero 28, 2017 - 12:00 a.m. Por: Julián Domínguez Rivera

Siendo el turismo uno de los sectores económicos más dinámicos del mundo en generación de empleo, aporte de divisas, inversión, contribución al desarrollo empresarial y la imagen positiva de los países, es urgente trabajar en una hoja de ruta que permita la adopción de estándares de clase mundial para un mayor impulso de esta industria en Colombia.Quienes tuvimos oportunidad de hacer turismo nacional en las pasadas vacaciones de fin de año y reconfirmar las enormes potencialidades que en este campo tiene el país, vemos con optimismo cómo el proceso de paz significará un formidable impulso para esta industria que viene en aumento, ya que entre 2011 y 2015 el ingreso de turistas al país aumentó un 84,3%. Con todo, es fundamental mejorar la calidad de la oferta y del servicio, así como combatir la informalidad que genera competencia desleal y riesgos para los visitantes, como ocurrió el pasado 9 de enero en la vereda El Carmen, en Meta, con el puente colgante que colapsó dejando un saldo trágico de 8 personas muertas y varios heridos. El ‘atractivo’ turístico era manejado por personas que no estaban formalizadas y que no hacían el debido mantenimiento a la estructura. Mi destino vacacional fue la hermosa isla de San Andrés, un lugar privilegiado por la naturaleza que amamos los colombianos. Por eso arruga el corazón ver situaciones de basuras incontroladas en puestos de comida en la playa o el perenne rebosamiento de aguas residuales en la zona de Punta Hansa, un problema de diez años que estaría por fin en vía de solucionarse, según anunció la Gobernación.Tanto en el ámbito nacional como departamental, se ha impulsado el turismo como una actividad económica fundamental para la competitividad regional. Para que así sea, es importante mejorar los factores que determinan el posicionamiento en esta materia como recurso humano, calidad, infraestructura, encadenamientos productivos, información y estadísticas, en los cuales los departamentos tienen grandes desafíos. Un ejemplo es el recurso humano del sector, en donde la informalidad laboral es alta (72% para 2015, según reporta el Centro de Pensamiento Turístico). Bajo este escenario, resulta apremiante seguir avanzando en estrategias de formalización que propendan por mejoras en la calidad del empleo, lo cual permitirá a su vez, incrementar los niveles de productividad laboral. De manera complementaria, se debe mejorar las calificaciones para el trabajo, a través de la formación de habilidades técnicas y del manejo del idioma inglés, pues el bilingüismo constituye un factor clave para la competitividad turística. El estudio ‘Industria Turística: Demografía y Oportunidades’, realizado por Confecámaras, revela que entre 2011 y 2015 el número de prestadores de servicio activos en el Registro Nacional de Turismo – RNT, exhibió un incremento del 42,3%, una tasa de crecimiento promedio anual del 9,8%, resultado de un incremento en el número de prestadores y también del aumento en la cobertura del registro.Se proyecta que en los próximos años esta industria continúe creciendo de manera importante debido a la mejora en las condiciones de seguridad e infraestructura de las regiones. Es recomendable, entonces, profesionalizar de manera rápida el sector y procurar que sea una industria enfocada en la conservación del medio ambiente, dado que los alarmantes efectos que está teniendo el cambio climático en el mundo son su principal amenaza.

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