El relato inspirador

El relato inspirador

Abril 12, 2014 - 12:00 a.m. Por: Julián Domínguez Rivera

En medio de la inmediatez que traen las nuevas tecnologías y el culto a la brevedad que se impone en esta época, los analistas han señalado un fenómeno que perjudica al actual debate electoral que es la opacidad de las propuestas de fondo, a la par que avanza una perjudicial polarización que algunos fomentan pese al alto costo que genera en la construcción de confianza como sociedad.Es fundamental siempre, independiente de si se está en tiempo de campaña o no, que los diversos sectores propongan, defiendan y ayuden a construir un modelo de país, una visión de futuro, con miras a sembrar un sueño colectivo que nos proyecte como nación, que incluya a esa parte de la sociedad que no está capturada por sectores minoritarios que vienen imponiendo su agenda en temas esenciales de la vida como religión, ecología, discriminación de género y de raza, uso del suelo, a espaldas de una inmensa mayoría que calla por temor al escarnio público.Traigo esto a colación tras leer una ponencia de Roberto Ampuero, escritor, académico y exministro de Cultura chileno, titulada ‘El imprescindible relato inspirador en política’, presentada el pasado 4 de abril en el Congreso de Asofondos (se puede consultar en www.asofondos.org.co). Ampuero afirmó que la reciente derrota electoral del partido del expresidente Sebastián Piñera fue esencialmente una derrota ideológica y se debió en parte a “la ausencia en la centroderecha de un relato inspirador, de una narrativa capaz de proyectar un horizonte utópico entre sus adherentes y la ciudadanía”. Agrega, que dicho relato inspirador ha sido bien aprovechado por algunos sectores, pero es necesario que desde otras orillas sea también usado para generar un mensaje que cale entre la gente.Colombia, sin duda, es un país extraordinario, sorprendido a diario por sucesos maravillosos y por otros difíciles, de profunda crueldad. Tantos hechos y tanta información que se recibe a diario demandan un hilo conductor y un mensaje que conecte a la gente, mueva sus fibras, porque explica qué es lo que está pasando y hacia dónde debemos ir como nación.Este vacío es el escenario preferido de los profetas del desastre y descalificadores profesionales, que apuntan a ‘manipular’ la esperanza colectiva, utilizando los miedos e incluso, aunque parezca increíble a estas alturas y frente a la crisis de naciones vecinas, pretenden reencauchar ideologías trasnochadas ante tanta ausencia de otras ideas que construyan. A manera de ejemplo, una de estas ‘ideologías’ busca descalificar la empresa, resultado de la iniciativa privada, como fuente de bienestar de la sociedad. Lo mismo ocurre con el crecimiento económico, sin el cual no sobreviviríamos. Empresas contaminantes, evasoras de impuestos y patronos explotadores no son paradigma del desarrollo, son su escoria. Pero ello no puede descalificar el contingente mayoritario de empresas responsables socialmente, buenos empleadores y contribuyentes al bienestar, ejemplo del progreso que sostiene al mundo. El desarrollo a partir de la innovación que generan los emprendedores es indispensable para resolver las necesidades crecientes de la humanidad.Un relato inspirador es el que necesitamos para asumir los formidables retos que tenemos por delante, impulsados por el buen momento económico que vive el país -sin perjuicio de que se necesita cumplir la tarea pendiente en otros aspectos- y la expectativa de una posible reconciliación.

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