17 días antes

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Julio 10, 2010 - 12:00 a.m. Por: Juan Esteban Ángel

“La Suprema Junta de Gobierno de este Reino que ha recibido el acta de Usía de 3 de julio, cuando ya se había instalado este centro de la común unión que era de los más vivos deseos de ese ilustre Ayuntamiento, ha tenido la complacencia de ver en ella tan perfecta unanimidad de sentimientos con los de esta capital. Cali tendrá el honor de decir a la posteridad, que se anticipó a manifestarlos, y correr los riesgos a que la exponía la declaración y la capital, que ha contado en número de sus atletas más vigorosos en la terrible lucha que ha tenido que sostener, a un hijo de esa ilustre ciudad, registrará en las primeras líneas de sus fastos el suelo que lo supo producir, y que manifiesta que existen todavía en él otros no menos robustos defensores de la Patria, con quienes ella siempre agradecida contará”. Estas palabras fueron enviadas por José Miguel Pey, vicepresidente de la Suprema Junta de Gobierno del Reino de Bogotá al Cabildo de Cali, en reconocimiento al adelanto de emancipación que hiciera esta comarca 17 días antes del 20 de julio de 1810. Es que Cali, unida a Caloto, Buga, Cartago, Anserma y Toro, conformaron la primera asociación regional, la Junta Provisional de Gobierno o de las Ciudades Confederadas en torno a la anhelada libertad, motivados por la crisis que vivía Fernando VII por la invasión napoleónica. La historia, escrita en Bogotá, poca importancia dio también a las batallas de Palacé (marzo 1811) e Iscuandé (enero 1812), que dejaron los primeros mártires de la Patria y fundamentales para la construcción del camino libertario. Los caleños mismos nos hemos encargado de olvidar la historia. Pocos saben que la hoy llamada Calle Quinta era la Avenida Tres de Julio, en conmemoración a nuestro grito. Afortunadamente y gracias a un esfuerzo entre Alcaldía, Concejo de Cali y Sociedad de Mejoras Públicas, el pasado 2 de julio se descubrió una placa recuperando su nombre. De igual manera, se ignora que la plaza del barrio San Nicolás se llama ‘Plaza 20 de Julio’ por ley de la República, y que la estatua que se encuentra ahí es de Ignacio de Herrera y Vergara, único caleño que suscribió el acta de Independencia en Bogotá. El pasado sábado, 3 de julio celebramos el Bicentenario del grito de Independencia. La Alcaldía, el Concejo y la Sociedad de Mejoras Públicas se unieron para liderar un comité que trabajó en la organización del aniversario. Hubo retreta, como se hacía antes, con una presentación de Bellas Artes interpretando música vallecaucana de la época, desfile militar con ‘mirage’ y ‘kafirs’ incluidos, medallas, entre otras actividades que exaltaron la celebración. Es una bonita oportunidad que tenemos para que el país y nosotros mismos reconozcamos la labor histórica de nuestros antepasados como estandartes de la lucha independista. Para decir que fuimos pioneros; para recuperar el orgullo y el liderazgo que nos ha caracterizado. Pero una verdadera celebración no debe parar ahí, sólo con los actos conmemorativos. La verdadera conmemoración se debe dar en la aulas de todos los colegios y escuelas del Departamento, instaurando una cátedra donde se enseñe a los pequeños vallecaucanos de la importante y definitiva labor de nuestros antepasados en la gesta independista de Colombia.

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