Tarzán y su compañero

Enero 07, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

Las primeras películas que vi con emoción y alborozo fueron las de Tarzán el hombre mono, en el teatro Avenida de la 1ª, protagonizadas por un salvaje vestido con taparrabos y un grito que perforaba la selva. Ese grito era una combinación de carcajada de hiena, do agudo de soprano, violín y la voz de Johnny Weissmüller, actor nacido en Hungría en 1904, quien en 1933 hizo la película ‘Tarzán y su compañera’, con la irlandesa Maureen O’Sullivan en el papel de Jane, y la africana chimpancé Chita, de un año de edad.Ya se habían sucedido 7 Tarzanes, el primero Elmo Lincoln, en 1918, a quien le tocó matar un león decrépito con sus manos. Por él bautizaron Elmo a Elmo Valencia, el Monje Loco, nuestro poeta nadaísta de La Floresta que en enero cumplirá 88 años sin soltar el bejuco. Después de Johnny pasarían otros 13, entre ellos, que yo recuerde, Buster Crabe, Herman Brix, Lex Barker y Gordon Scott.Ni el novelista ni los Tarzanes pisaron el África nunca. No trabajaron en la selva sino en el set. Para no tener problemas con la Liga de la Decencia, Tarzán y Jane -así anduvieran semidesnudos-, no manifestaban vida sexual en su casa arbórea, y a su hijo Boy los productores hicieron que lo encontraran perdido en la selva y lo adoptaran, como había pasado con John Clayton III, lord de Greystoke, cuando a la caída de la avioneta paterna fue recogido y criado por la banda de monos mangani, en cuya lengua Tarzán traduce ‘piel blanca’. De ellos mamó su leche nutricia y aprendió su idioma, sus sentimientos y sus costumbres. En alguna oportunidad -en ‘Tarzán contra el mundo’- viajó a la civilización, a esa jungla de cemento que es Nueva York, adonde unos secuestradores habían conducido a Boy. Cumplida su labor de rescate y asqueado, volvió a la selva. Fuera de cámaras, Johnny se casaría con Maureen y tendrían numerosos hijos, entre ellos a la famosa Mia Farrow.¿Y qué pasó Chita, protagonista de 12 películas tarzanescas tras 30 años de carrera? En primer lugar se descubrió que no era mona sino mono y se llamaba Jitts. Que murió de una infección renal en un Centro de atención de primates en la Florida el 24 de diciembre de hace dos años con 80 cumplidos, por lo cual figura en el record Guinnes como el chimpancé más longevo de la historia. La edad más avanzada de estos primates es de 40 años. Que vivió sus últimos años en ‘La casa de Chita’, una mansión en Palm Springs, California, al cuidado de su tutor Dan Westfall, en compañía de chimpancés, gorilas, orangutanes, monos, micos, titíes y lémures. Que le gustaba ver televisión y hojear el National Geografic en su sillón preferente. Que había dejado el whisky, la cerveza y el tabaco, antes permitidos por su tutor en razón de su fama y riquezas, pero que últimamente le había cambiado por la ritual porción de insulina para controlar la diabetes. Y que el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola (España) le concedió el Premio Calamuch, una estatuilla similar a la que recibieron por sus particulares monerías Charlton Heston, Bud Spencer y Bo Derek, la mujer 10.Su frustración fue no ganar el Oscar, en 1967, por ‘Doctor Dolittle’, película postulada a 9 premios de los que obtuvo 3, no el de Chita. Pero en el Paseo de las Estrellas, en Palm Springs, aparece junto a Marylin Monroe y Marlen Dietrich.La mayor proeza de Jiggs, es haber sobrevivido a las 3 Chitas que acompañaron a los 13 posteriores Tarzanes. A Maureen O’Sullivan, a quien el corazón se la llevó de regreso a lo más espeso de la espesura. Y a Johnny Weissmüller, quien murió loco y abandonado en un sanatorio en Acapulco, a la edad de nuestro Monje Loco, emitiendo cada cinco minutos su célebre grito de triunfo. Y esperando que se apareciera cualquier león decrépito, para ahorcarlo.

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