“Qué chimba la libertad”

“Qué chimba la libertad”

Enero 22, 2018 - 11:50 p.m. Por: Jotamario Arbeláez

Estima Humberto De la Calle que la labor de los escritores una vez puesta en marcha la paz es la de dejar el testimonio de la atrocidad del conflicto, acudiendo incluso a testimonios de la época, sin esperar la historia oficial que la escriben pos vencedores, ya que vencedores no hubo. Al respecto, encuentro entre otros en mis archivos este texto de hace diez años, que pido licencia para transcribirlo:

“Estoy mamado de que me tilden de “mamerto”, ya que nunca lo he sido, ni siquiera cuando en sus bodas de plata de estar dando plomo, escribí, dedicado a ‘Tirofijo’, mi pésimo poema ‘El guerrero sin reposo’, que afortunadamente se quedó inédito.

Como muchos jóvenes de la época, como Eduardo, Pablus, Collazos, Molano, José Luis, Lisandro, y viejos como Sartre, Neruda, Graham Greene, Tennesse Williams, Passolini, Calvino, me hice ilusiones que no pierdo del todo con ‘el hombre nuevo’, el émulo del ‘Che’ que ya se iba convirtiendo en un Cristo icónico. (“Creemos el Hombre Nuevo, cantando”, escribiría en su exilio Rafael Alberti, “porque en la Tierra no hay nadie que esté solo si está cantando”). Quienes crecimos con un afán reivindicatorio por la vapuleada criatura humana no hemos cambiado de idea, lo que han cambiado son las ideologías que nos simpatizaron prometiéndonos una vida tan buena como la otra pero aquí mismo. Y hay que ver lo que queda de la guerrilla, esa manifestación que se presentó como la semilla de la liberación de los pueblos y de sus hombres, entregándonos ahora las pruebas de supervivencia de 10 humildes policías y militares sometidos algunos desde hace más de 10 años, en un mosaico de sobrevivientes demacrados y débiles y enfermos y melancólicos, encadenados y con candados al cuello, clamando cada uno por su libertad perdida. Así grita el sargento viceprimero Luis Alfredo Moreno, al mejor estilo de Juanes, “Qué chimba la libertad”. Pero lo que debemos hacer todos los colombianos es clamar porque su libertad no sea chimba, porque sea pronta y real, porque no sea una farsa sino un compromiso de todos.

Es de suponer que si así salieron para la foto-video del grado, su suerte no puede ser mejor en las 24 horribles horas de cada día frente a la severidad de la manigua y sus carceleros. Mientras el resto de sus compatriotas nos entretenemos discutiendo acerca de la reelección, para que nuestros hermanos sigan en las mismas hasta su muerte.

Sí, la crueldad es de las Farc, que así los mantienen y así nos los presentan. Y hay que recriminarles por criminales. Porque han convertido a Colombia en un solo llanto, y no solo a los familiares, dada la suerte nefasta de cada día de Carlos Duarte, de Jorge Trujillo, de José Libardo Forero, de Luis Arturo García, de Wilson Rojas Medina, de Robinson Salcedo, de Jorge Romero, de César Lasso, de Luis Alfredo Moreno, de Luis Alfonso Beltrán, y de todos aquellos para quienes no alcanzó la película.

Hay quienes opinan que como fue capturado el emisario antes de hacer entrega del material, el testimonio gráfico no alcanzó a ser sometido al proceso de foto-shop para mitigar las cadenas, pues a lo mejor no se las quitaron en el ‘estudio’ para no correr el riego de una fuga masiva. Pero otros dicen que sí fueron maquilladas, pero por los servicios de inteligencia, quienes empalidecieron aún más el cutis de los cautivos y los decoraron con los eslabones para encochinar aún más a las Farc.  Recriminaciones peregrinas en las que nos mantenemos encasillados.

Igual crueldad será también del gobierno (de Uribe) para con sus servidores encadenados, si no accede, por pretender que es darle juego político a una líder de la oposición, a que se logre la pronta libertad de este grupo de patriotas envilecidos por la ergástula. “La libertad es una chimba”, sí señor. Pero no cometamos la chimbada de impedir que cristalice.

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