¡Nos tragó la tierra!

Noviembre 26, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

Mi hermana siempre soñó tener una casa grande, soleada, con piscina, un buen estudio, una cocina rutilante, bellos cuadros en las paredes, dónde pasar con su esposo los años maduros de placidez, luego de haber trabajado toda una vida en la concreción de su sueño. La adquirió hace 32 años, en Arboledas, cerca de la estatua de don Sebastián de Belalcázar, quien según el decir popular, con el brazo estirado indicaba a quienes hacían sus necesidades en sus narices: “¡A cagar atrás!”. Mientras vivió varios años en el exterior, siempre estuvo al tanto de su casa de tres plantas, que habitaba en sus temporadas de visita a sus familiares. Ahora había regresado para instalarse en definitiva. La había puesto como una taza de plata, invirtiéndole sus ahorros. Su esposo había retornado a la empresa donde había trabajado doce años antes. Su hija recién graduada había quedado en un interesante cargo en Washington. Rebosaba de plenitud como su piscina. Los cuadros lucían esplendorosos. De pronto, notó que la piscina en el tercer piso amenazaba con venirse abajo y empezaban a cuartearse los muros de la vivienda. Hubo de vaciar, con el agua, sus ilusiones.Enseguida levantaban un edificio, el Kaoba. Alarmada, fue a quejarse a los constructores. Le dijeron que evacuara, que ellos se harían cargo de los daños ocasionados. Temerosa de que la casa les cayera encima durante el sueño, y tras la orden de la Dirección de Planeación y el Comité Municipal para la Gestión del Riesgo de Desastres de la ciudad, tuvo que emigrar del sueño de su vida con la cola entre las piernas. Se cayó en el camino. El golpe, multiplicado por el estrés, la llevó a la clínica. El marido hubo de renunciar a su empresa para enfrentar la hecatombe.El País del pasado sábado dio la voz de alarma, en momentos en que se tiene fresco el pánico desatado por las torres Space de Medellín, una de las cuales se vino abajo, otra fue sometida a implosión y las restantes desalojadas. ¿Qué había pasado? La empresa LV Estructuras en Concreto, dirigida por Jorge Velasco, levantaba un edificio de apartamentos de 5 pisos. Para ello había adquirido licencia. En el camino compró otra casa, la vecina de la de mi hermana, para ampliar el proyecto, pero para ésta no solicitó la licencia correspondiente, ni de demolición ni de construcción, según lo divulgó el Director de Ordenamiento Urbanístico. Lo que equivaldría a una especie de danza de los millones, pues la audaz constructora tiene ya pre-vendida la totalidad de los 38 apartamentos a los más altos precios del mercado inmobiliario de la ciudad, sin licencia de construcción claramente aprobada y generando daño irreversible en los inmuebles colindantes, al excavar su subsuelo, lo que constituye invasión de propiedad privada. No es sólo la casa de mi hermana la seriamente afectada, sino otras vecinas. Ninguna torre se puede levantar orgullosamente sobre el precedente de haber derribado por incuria las viviendas circundantes. Fiduciaria Alianza, administradora del fideicomiso Kaoba, es la responsable de garantizar moral, ética y económicamente a los 38 compradores de los apartamentos que los recursos son utilizados escrupulosamente. Es de esperarse que actúe en consecuencia, antes de que vaya a presentarse cualquier escándalo. Estoy seguro que todos los medios de Cali estarán vigilantes.Por el momento se ha creado suspenso, por no decir que pánico, en las inmediaciones de la legendaria Urbanización Arboledas. Cuando una de las señoras afectadas le hizo el reclamo, el gerente de LV Estructuras, señor Jorge Velasco, la concretó: “¡Por encima de usted hago el edificio Kaoba!”. Espero que haya querido decir: “Por encima de su vivienda”. En el Space hubo 11 víctimas sepultadas. Pase lo que pase, señor Velasco, el brazo de Belalcázar lo estará señalando.

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