¡Mucha machera!

Agosto 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

Conservo por años sobre una mesa periódicos atrasados con temas posibles de tratar en futuras columnas. Algunos temas nunca envejecen. En una de esas páginas, amarilla, de El Tiempo, que le he impedido a mi mucama que tire, me encuentro con quejas de dos amigos, machista él, feminista ella, y decido no dejar sin contestación sus perturbadores interrogantes. ¿Y dónde están los hombres?, pregunta Thomas Florence. Después de discriminarlos en tres categorías, de entre las cuales la mejor librada es la de los gay, aventura que para las mujeres de 37 a 50 –pierna arriba peor aún-, ya no hay con quien echarse un buen polvo. Pamplinas. A los seductores libertinos nos saca de taquito por encarretadores y neuróticos e incapaces de vivir hasta con la mama, a los casados irredimibles -pero infieles en horas extras- nos enrostra la firmeza con el hogar, y al añadido de los machos patriarcas nos petardea por el mal gusto al perseguir jovencitas descaderadas. Y aconseja a sus jamonas congéneres -estamos en un país libre- que seduzcan al mejor amigo de su primogénito. Me parece muy bonito, mientras le metan al jovenzuelo entre los boxers el billete necesario para llevar a la novia a la zona rosa.Lo que no quieren entender estas señoras despechadas es que si los hombres de pelo en pecho les sacan el culeco es porque cada vez que acceden al catre se quieren aferrar a ese amor episódico como garrapatas perpetuas, sin contar que no es más que para los siete minutos flat que dura un regular bombeo en promedio. Afán que no tienen las sardinas, en pleno disfrute de la perennidad de sus cuerpos. Y de sus incómodos piercings.Tuve un amigo que era tan macho que detestaba a las mujeres “porque hablaban como maricas”. De todas formas, terminó muriendo de sida. Y otro amigo, el poeta Rimbaud, en el capítulo de la Temporada en el Infierno, La virgen loca y el esposo infernal, afirma: “No amo a las mujeres. Hay que reinventar el amor, ya se sabe. Ellas solo pueden desear una posición bien segura. Una vez ganada esa posición, corazón y belleza se van al traste; sólo queda el frío desdén, alimento del matrimonio de hoy”.Los amores eternos de hoy no superan el timer de un motel. No duran lo que dura un long play, como decía el patito discotequero. Así que mis queridas quedadas que no aspiren a levantar el postrer marido en cocteles. Rebélense contra la fecha de vencimiento y no se hagan las mártires porque perdieron el predominio en los ruedos del himeneo. Todo hombre sabe que con buena hambre no hay pan duro. A toda edad la mujer es encantadora, a partir de los 35 por los perfumes delirantes de la entrepierna, apenas comparables al natural berrinche de los cucos de las lolitas.El siguiente dolido y ofendido es Rentería Poncho, por la arrogante confesión de Salvo Basile a la bellísima Carolina Gómez, de que a los 62 años continúa haciendo todos los días el amor con su mujer. Lo descalifica como humillante y chicanero y despertador de envidias, cuando a mí me parece la cosa más natural del mundo, y no sólo con la muy agradecida señora, sino con lo que vaya llegando mientras resista. Los viejos verdes mientras más verdes son menos viejos. Cuanta más plata hacen más ganas de tirar tienen, y mientras más hacen el amor más ganas tienen de tirar la plata. Hace más de 30 años dijimos que íbamos a hacer el amor y no la guerra, y nadie nos ha visto desde entonces haciendo la guerra. A no ser con las señoras cuando nos pillan. Y no me vengan a salir con que ahora en Colombia, salvo Basile y yo, ningún sesentón se le apunta a esa proeza. Salvo que él utiliza Viagra.

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